De luto el beisbol: Peter Bjarkman ha muerto, en La Habana

Peter, para todos los que pudieron conversar alguna vez con él o al menos leyeron sus artículos o publicaciones literarias, el béisbol cubano se convirtió en su vida
Peter, para todos los que pudieron conversar alguna vez con él o al menos leyeron sus artículos o publicaciones literarias, el béisbol cubano se convirtió en su vida
Por Ray Otero.

Tengo que confesar que me tomó tiempo escribir sobre la noticia que recibí este lunes. Con gran pesar, tuve conocimiento de la muerte de quien pude llamar con gran orgullo AMIGO, una persona fascinante e increíble, cómo fue Peter C. Bjarkman. Con lágrimas en los ojos, todavía me parece increíble que el gran Pete haya fallecido, nada casual que fuera en La Habana, una tierra a la cual él llamó su segunda patria.


Su ida me ha golpeado de una manera fuerte, no solo por nuestra relación por más de 10 años en nuestro infinito amor por el béisbol cubano y sus colaboraciones permanentes con el que algún día decidimos llamar nuestro sitio, BaseballdeCuba.com, pero sobre todo, por la gran persona que pecaba de ser de todo, culta, franca, abierta de principios, alguien difícil de encontrar hoy día, que emitía sus criterios, pero a la vez, escuchaba los de todos y con el cual, al menos a mí, las palabras sinceras me fluían de gran manera.

A Peter lo conocí de manera curiosa. Después de creado nuestro sitio BaseballdeCuba.com en 2003, y cuando las publicaciones en internet acerca del béisbol cubano eran bien pobres, Peter atendió la Serie del Caribe de 2007 en Puerto Rico, y en una entrevista ofrecida a un diario de esa nación, hizo mención al sitio BaseballdeCuba, como una de las pocas fuentes que en ese momento surgían y que seguían el béisbol de la isla.

Mi agradecimiento fue inmediato y se lo hice saber haciendo uso de su correo electrónico. Su respuesta fue instantánea, me preguntaba si existía alguna posibilidad de que las puertas del sitio se abrieran para él. Menos de una semana después recibía su primer artículo y a partir de ese momento su colaboración, casi semanal y sobre todo durante los eventos internacionales donde el equipo nacional de Cuba participaba y a donde casi siempre él asistía, se volvieron la puerta en Inglés del béisbol cubano para el mundo.



Peter, para todos los que pudieron conversar alguna vez con él o al menos leyeron sus artículos o publicaciones literarias, el béisbol cubano se convirtió en su vida. Nadie, sobre todo de habla inglesa, en tan poco tiempo después de realizar su primer viaje a Cuba en 1997, pudo adentrarse y conocer tantos detalles sobre la pelota cubana de antes y después de la Revolución, como lo hizo Peter. Así fue de estudioso y perseverante.

Tanto en sus conversaciones como en sus artículos, siempre fue muy controversial, y por esto quizás millones de veces fue mal entendido. Son muchas las ocasiones que intervine por él con mis compatriotas cubanos.

Pero de Peter aprendí un mundo, de las veces que conversamos horas y horas sobre el béisbol de la isla, tanto en un bar de San Diego con la leyenda de los Dodgers Orel Hershiser, como en un restaurante cubano en Washington DC, o compartiendo la habitación de un hotel en North Carolina, o en Nebraska, o en Panamá, o cuando compartimos en mi propia casa en Maryland...en fin, siempre su preocupación estaba en los problemas internos y externos de la pelota cubana, siempre traía las historias más cotidianas, recientes y extraordinarias del béisbol en la isla sin dejar atrás los retos que este enfrentaba en el futuro.



Su idolatría por el béisbol de Grandes Ligas de los años ’50 y ’60, que amó y con el cual creció su pasión por este deporte, cambió, cuando vio desaparecer casi por completo el sano concepto de aquellos años de su infancia y adolescencia, para verlo transformarse en un producto, todavía de calidad, pero completamente comercial a finales de los ’80 y ’90. Difícil de entender para los cubanos que nacieron bajo la prohibición de este tipo de pelota, esto fue un hecho que cambió completamente su perspectiva sobre el béisbol de Grandes Ligas, y lo llevaron a buscar algo diferente. De manera fortuita, después de protagonizar la actuación del elenco nacional cubano en el torneo beisbolero de los Juegos Olímpicos de Atlanta, en 1996, se lanzó a lo desconocido, y en 1997, junto al fotógrafo Mark Rucker, encontró a Cuba y su histórica pelota, para regalar al mundo su gran libro de mesa, SMOKE — The Romance and Lore of Cuban Baseball, libro que abrió las miradas de todos al olvidado béisbol cubano que se jugaba en la isla.

Cuba, a mediados de los ’90 y todavía sufriendo los estragos más grandes del Período Especial, resultó para Peter un paraíso cuando de béisbol se trataba. Nadie como él conocía los estragos de la infraestructura cubana y de los mismos peloteros, nadie como él criticaba esto e incluso, como mismo fue capaz de predecir el éxito del elenco nacional cubano en la primera edición del Clásico Mundial de 2006, también fue capaz de decirme personalmente en el 2009, durante nuestra cobertura del II Clásico Mundial en San Diego, lo que se avecinaba para la pelota en la isla, la realidad que actualmente vemos.



Así de grande fue su visión y conocimiento sobre el béisbol cubano, pero simplemente por conocer al dedillo, no solo a sus jugadores, entrenadores y demás, sino también a sus dirigentes y a todos aquellos al mando de este. Sin embargo, el estilo de jugar la pelota en la isla, resultó algo que atrapó su corazón de manera increíble para no abandonarlo jamás. Solo así se puede entender lo hecho por Peter a partir de 1997 y en los próximos 21 años de su vida.

Peter resultó una persona increíble y no puedo olvidar y agradecer eternamente que me abrió un sinfín de puertas en mis propias aventuras con el béisbol cubano.

Escribir sobre Peter una fecha como hoy no resulta nada fácil, sobre todo cuando su muerte resultó inesperada y ni siquiera tuve oportunidad de decirle adiós. Sin embargo, no creo para una persona como el gran Pete le gustaría su partida generara tanto dolor, aunque me es inevitable dejar de pensar en el gran amor de su vida, Ronnie Wilbur, a quien Pete nunca dejaba de mencionar en sus conversaciones así como a toda su familia.

Peter dejó inconclusas varias publicaciones, pero una de ellas, “THE YANQUI IN CUBA'S DUGOUT: Travels Inside Fidel Castro's Baseball Empire” prometía resonar a gran altura con historias nunca antes vistas o publicadas, y en él, me llenaba de orgullo el haber sido el autor de la foto de portada.



Por la exigencia de cara a sus futuras publicaciones, Peter llevaba poco más de un año sin regalarnos sus grandes artículos en BaseballdeCuba, sin embargo no perdía un grano de la actualidad de la pelota en Cuba, y me decía que no podía esperar a terminar con sus publicaciones, para volver con sus análisis sobre el béisbol actual en la isla.

En su último correo, el pasado 21 de septiembre, Peter me comentaba de su estadía en Canadá para su viaje a Cuba y de su regreso este lunes, y su presencia en casa hoy martes 2 de octubre. El destino me quitó la oportunidad de desearle otro Welcome Back, pero no importa, para mi siempre será solo un hasta luego, algún día nos volveremos a ver y no me cabe la menor duda que el béisbol cubano será el tópico central de nuestra conversación.

Nuestro sitio, que en estos momentos está en un proceso de renovación, en los próximos días sacará el archivo completo con todos los artículos que nuestro Peter regaló a los seguidores del béisbol cubano.



Gracias Peter por, en una época tan turbulenta, todo lo que hiciste por nuestro pasatiempo nacional, jamás te olvidaremos, pero se que, al menos para mí, no todo será igual con tu partida.

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