Ciego de Ávila: el símbolo de mayor respeto de la pelota cubana en la actualidad

Los méritos se acrecientan, cuando le echamos un vistazo a la mayoría de los equipos de la Serie y nos percatamos de que sufren renovaciones en gran parte de las nóminas año tras año
Los méritos se acrecientan, cuando le echamos un vistazo a la mayoría de los equipos de la Serie y nos percatamos de que sufren renovaciones en gran parte de las nóminas año tras año
Foto: Calixto N. Llanes
Por Alexander García Milián

Ya comentábamos hace unos dos meses acerca del retorno de los Tigres Avileños a los planos estelares del béisbol nacional. El mejor equipo de la Serie, el que termino en primer lugar nos da la razón con creces, a pesar que tras la restructuración bajo al tercero. Pues el conjunto Ciego de Ávila, es uno de los pocos símbolos del buen béisbol que aun existen en la Isla.


La selección de Roger Machado para dirigir el Juego de Estrellas, fue un acto de merecida justicia para uno de los grandes managers de la pelota cubana. Roger ha logrado aglutinar- siempre jugando a un nivel bien alto- a un grupo de peloteros que constituyen la base, el 50 por ciento diría, del equipo que discutió aquella primera final contra Pínar del Río. 

Los méritos se acrecientan, cuando le echamos un vistazo a la mayoría de los equipos de la Serie y nos percatamos de que sufren renovaciones en gran parte de las nóminas año tras año.

La base es la misma, Yorbis Borroto, Raúl González, Rubén Valdés, Osvaldo Vásquez, Abdel Civil; por mencionar a los infielders; entonces si sumamos a Vladimir García, Yander Guevara, Dachel Duquesne y Maikel Folch, la nómina es para quitarse el sombrero.



Los Tigres juegan sueltos, saben al detalle la dinámica del béisbol; corrido y bateo, robo de bases, batear hacia la banda contraria; el llamado juego chiquito es un manual que Roger maneja muy bien.

Cuando la pelota en Cuba ha estado a niveles jamás vistos, cuando parece que el béisbol se hunde para no levantarse jamás; en esos momentos, Ciego de Ávila ha sacado la cara y le ha brindado al pueblo cubano la mejor faceta del deporte nacional.

Al momento de escribir este artículo, Ciego era vapuleado por Las Tunas en el inicio de la segunda ronda. Una apertura endeble para Vladimir García les abrió las puertas del plato, seis veces a los Leñadores. Los Tigres patinaron ante los orientales pero la senda aún es larga y la diferencia de dos juegos se muestra más que estrecha.



Los refuerzos Edilse Silva, Orlando Lavandera y Jefferson Delgado deben acoplarse bien a la maquinaria de Roger; luego con el día a día sin dudas los Play Off tendrán de animadores a los de la piña.

La reverencia ante los avileños es total, pues dentro de las connotables salidas hacia el extranjero que han afectado a varios conjuntos de la Serie Nacional; Ciego ha perdido a dos de los jugadores más completos de los últimos años, José Adolis García y Luis Robert Moirán. Ya José Adolis vió acción esta temporada con los Cardenales de San Luis; Moirán se pinta sin dudas para romperla con las Medias Blancas de Chicago.

Cuentan incluso que las enseñanzas de Roger han ido más allá de los meramente deportivo; el exreceptor les ha inculcado a sus muchachos normas de buena educación para ir a comer, para comportarse en los hoteles, para tratar a la prensa. En fin las cualidades sobran, solo queda quitarse el sombrero y aplaudir.


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