El desastre que pesa sobre el estadio de Pinar del Río

El presente de la instalación no es el más colorido, males de antaño influyen sobre el local y el desarrollo de los juegos planificados en las series
El presente de la instalación no es el más colorido, males de antaño influyen sobre el local y el desarrollo de los juegos planificados en las series
Foto: Pepe Morejón
Por Ernesto Amaya.

Desde su fundación en el año 1969, el estadio Capitán San Luis ha sido testigo de memorables triunfos con los equipos Vegueros, Forestales y Pinar del Río. Figuras de la talla de Omar Linares, Luis Giraldo Casanova, Alfonso Urquiola, Rogelio García, Pedro Luis Lazo y otras tantas, brillaron con luz propia y catapultaron el nombre de la provincia a planos cimeros del béisbol nacional.


El presente de la instalación no es el más colorido, males de antaño influyen sobre el local y el desarrollo de los juegos planificados en las series. Entonces, pasa el tiempo, las soluciones van de mano en mano y poco se avanza.

Jugar de noche es casi imposible, la escasa iluminación hace mella en la visibilidad de los atletas y varios managers han mostrado su inconformidad con dicha situación. 

La torre de alumbrado – derribada hace años por el paso de un huracán-, es la promesa de cuanto director de deportes pasa por el territorio, y aunque para su ejecución varios organismos deben aportar su granito de arena, se necesita, sobre todo, voluntad.



De los llamados equipos “grandes”, Pinar es el conjunto cuyo estadio presenta la menor capacidad para recibir aficionados: casi 10 mil asientos entre palcos y gradas. 

La banca de sol que una vez existió, según muchos, está por llegar, pero como dice la canción ¿pa’cuándo? Pasan los años y solo la famosa “lomita del left” alivia el exceso de público en el lugar.

Antes del inicio de cada serie se pinta y embellece la instalación, pero eso no es suficiente, la pelota se juega en el campo. 

El terreno del “San Luis” clasifica como uno de los peores en cuanto a drenaje, basta con una lluvia de cinco minutos para encontrarnos con un verdadero pantano. Por estos días llegó arcilla de Matanzas y se espera que el problema quede resuelto.



En cuanto a la pizarra, esta no es más que un cajón negro ubicado en los jardines, en el que un día funciona el conteo y al otro el marcador. Solo cuando es de noche se puede disfrutar “a medias” de la misma, porque de día es imposible visualizar cualquier tipo de información.

Para beneplácito de los amantes de la pelota, en estos momentos se trabaja en la instalación de una pantalla moderna marca Samsung, la cual se prevé esté lista para dentro de dos meses.

Muchas de las soluciones a estos problemas se les escapan de las manos a los que dirigen el deporte en Vueltabajo, ellos necesitan más apoyo de las autoridades de la provincia. Caminar juntos en la misma dirección puede ser la clave para mejorar las condiciones del estadio, y para que continúe siendo testigo de memorables triunfos.