OPINIÓN: Matanzas no gana...¿Por CULPA DE VÍCTOR MESA?

Algunos piensan que Víctor Mesa se llevó tras de sí la garra y los apoyos gubernamentales, que se llevó el espectáculo y las motivaciones, o que se tragó la llave donde se guardaban el empuje y la entrega desmedida
Algunos piensan que Víctor Mesa se llevó tras de sí la garra y los apoyos gubernamentales, que se llevó el espectáculo y las motivaciones, o que se tragó la llave donde se guardaban el empuje y la entrega desmedida
Por Boris Luis Cabrera.

El arranque negativo de los cocodrilos matanceros en está temporada ha suscitado múltiples comentarios en las redes sociales y dentro de la fanaticada en general. El regreso al fondo del pantano (o tabla de posiciones), con sólo tres victorias en sus primeras trece presentaciones es inexplicable para los seguidores del deporte nacional.


El equipo más estable de nuestros clásicos domésticos en los últimos años, único en subir al podio de premiaciones en las últimas cinco contiendas, ha puesto rodilla en tierra y se ha desvanecido en el terreno de juego.

Mientras su cuerpo de lanzadores está permitiendo más de 7 carreras limpias, aceptando más de 9 hit, y otorgando más de 6 boletos por partido, y sus abridores no llegan a las cinco entradas como promedio en cada apertura, los bates están silenciosos, y en una liga ofensiva como la nuestra sólo producen para 256 de average, conectando un extrabase y un cuadrangular cada 22.37 y 71.6 veces oficiales al plato respectivamente.

Las luces del estadio “Victoria de Girón” se apagaron, convirtiéndose en un lamentable augurio de decadencia y pérdida de terrenos conquistados, los aficionados se han retirado a la sombra de sus casas como vampiros ahuyentados por el sol, mientras el fantasma de las decepciones se pasea tranquilo por toda la provincia.



¿Qué está pasando? ¿Cuáles son las razones reales de este descalabro repentino? ¿Por qué el palacio de los cocodrilos perdió el glamour de los últimos años?

Las interrogantes son muchas pero la mayoría de las tesis, al final, se unen en el mismo camino y en la misma respuesta: La partida de Víctor Mesa.

Algunos piensan que se llevó tras de sí la garra y los apoyos gubernamentales, que se llevó el espectáculo y las motivaciones, o que se tragó la llave donde se guardaban el empuje y la entrega desmedida. Pero otros, quizás más analíticos, están convencidos que llegó la hora de pagar por sus continúas “importaciones” y champeonismos, con su consiguiente freno al desarrollo de los peloteros locales.

Se habla también de las ausencias de Yurisbel Gracial, Ariel Martínez, Jonder Martínez, y el lesionado Aníbal Medida, como causa principal de ésta pobre actuación, pero lo cierto es que nada justifica ahora mismo el rendimiento de los que sí están, y que han demostrado su calidad en lides anteriores.



Desde la lomita de los suspiros, exceptuando a Yoenni Yera (3.63 PCL), los otros cuatro abridores exhiben números escandalosos: Roy Hernández (6.75 PCL), Irandy Castro (8.38 PCL), Reinier Rivero (8.22 PCL), y Alexander Hernández (10.38 PCL).

A la ofensiva, hombres como Jefferson Delgado (214 AVE.), Eduardo Blanco (257 AVE), Lázaro Herrera (182 AVE), y Yariel Duque (125 AVE), son ejemplos vivos del derrumbe colectivo.

Cercanos ya al primer tercio de la primera fase y con 15 conjuntos por delante, sólo una reacción épica puede llevar a los yumurinos a luchar por un puesto de privilegio. Mientras tanto, sus parciales continúan atónitos viendo como siguen llenándose de puntos el casillero de las derrotas, sumergidos en lágrimas de cocodrilos y preguntándose quién tiene la maldita culpa. Nos vemos en el estadio.