Pablo Civil y el camino de la herejía

El hereje, el no deseado, el paria, así pudiera llamarse a Pablo Civil, el director de las Tunas
El hereje, el no deseado, el paria, así pudiera llamarse a Pablo Civil, el director de las Tunas 
Por Alexander García Milián

El hereje, el no deseado, el paria, así pudiera llamarse a Pablo Civil; el director de las Tunas en la Serie Nacional de Béisbol. Civil, logró el subcampeonato en el último torneo doméstico, ganó la tan discordante y “refutada” Serie Especial; entonces a la hora cero, al momento de “recoger” los bates,- ¡Pumm!- Civil no está en ninguno de los equipos Cuba que se conformaron (Holanda, Barranquilla). Comienza la acción…



- “… Simplemente me dijeron que eran Figueroa y Martí los designados, y ya,… hasta ahí las explicaciones…”- le dice Civil al periodista Orlando Cruz en una entrevista difundida por televisión nacional. Su cara de resignación y sus tragos en seco denotaban lo incomodo del momento.

El fatalismo geográfico, el regionalismo que parece no sale nunca de la idiosincrasia nacional, creo le pasaron factura al tunero. También pudo ser que Civil no fuera del agrado de los “capos” de la pelota cubana,- Higinio Veléz y Yosvani Aragón-. Aquí recuerdo el Confesiones de Grandes dedicado a Ermidelio Urrutia, donde cuenta como fue Bobby Salamanca quien lo puso en el Cuba. – “… Yo bateaba y bateaba, la rompía en la serie… y en ninguna convocatoria siquiera…”- evoca Ermidelio en la entrevista. Al final lo hiso- como olvidar esos panamericanos en el 91- pero después se esfumó, apreció luego como director y cuando su hijo Henry dijó- Bye, Bye- Ermidelio ni en los santos espirituales. Las coincidencias a simple vistas aisladas, emergen solas; tuneros que llegan a terreno vedado… ¡fuera!

La herejía de los execrados en la pelota cubana data de años, ya lo vivió Anglada, también Urquiola, Jorge Fuentes, Eduardo Martín Saura;… ¡tantos! Todo se resuelve entre los mismos, los agraciados de turno o los protegidos de siempre. Al final aparece un contrato y se van; Italia, Panamá Nicaragua, y ya- no existen-. Otros como Pacheco, Pierre, Gourriel, deciden cruzar el golfo y… satanizados de por vida.



Pero Civil dice ser un soldado del béisbol. Lo dice con seriedad y tono recio en su voz. En otra entrevista a la Emisora provincial de Las Tunas, el entrenador con actitud serena expresa estar preparado para la nueva Serie que arranca en agosto. Y enfático alega,- Yo estaré aquí para lo que me necesiten-.

Las palabras no fluyen solas ni se esparcen en el viento como parece a veces. Civil semanas antes de quedar excluido de alguno de los cuerpos técnicos había señalado que el poseía experiencia como preparador físico, también en el área del bateo y de nada sirvió su currículo. 

Los hechos se suceden solos, la dialéctica de la vida los va a acomodando a la realidad. La historia habla, cuenta lo que un día paso, nos dice aquello que en su momento nos ocultaron y quizás Pablo Civil sea, sin darse cuenta, el próximo hereje de nuestro béisbol. 



Si en su momento, existió un Tomás de Torquemada, y la Santa Inquisición, también existieron Jordano Bruno, Juana de Arco. Victimarios con sus víctimas, enjuiciados y jueces. 

Entonces la hora de Veléz, Aragón y compañía; no llegó ahora, está aquí hace rato, extiende segundos, minutos y horas al compas del desagravio y el tedio. Pablo Civil es sencillamente un ave de paso que apareció en el momento y el lugar equivocados.