Exindustrialista Armando Rivero sigue luchando por llegar a la MLB

Rivero, de 30 años, no abandona sus sueños, la posibilidad de haberlo tenido tan cerca es lo que le sigue dando la fuerza para renacer después de tantos infortunios
Rivero, de 30 años, no abandona sus sueños, la posibilidad de haberlo tenido tan cerca es lo que le sigue dando la fuerza para renacer después de tantos infortunios
Por Francys Romero.

El lanzador cubano Armando Rivero se integrará a las filas de los Piratas de Campeche en la Liga Mexicana de Béisbol y reaparecerá en el montículo, después de sufrir una lesión en marzo de 2017. Rivero estará con Campeche en el segundo campeonato de México y saldrá desde el bullpen, quizás como uno de los cerradores del equipo.


Que Rivero no haya arribado a las Grandes Ligas es una cuestión de la mala suerte. Primero superó sin contratiempos el nivel de las menores con los Chicago Cubs, pero siempre quedó esperando una oportunidad que nunca llegó. Sus números en Iowa, Triple-A, parecen ser de videojuegos. Allí marcó en 2016, 5-3, 2.13 de efectividad y 105 ponches en 67.2 innings, mientras los oponentes de batearon para un rídiculo .169, con rectas que rozaban las 100 millas, estable entre 95-99. 

"La oportunidad me la gané, ya de ahí en fuera no puedo controlar lo que ellos piensen o determinen", le dijo a CiberCuba el natural de Melena del Sur, quien firmó un contrato de 3.1 millones con los Cubs en 2013. 

Ahora piense: ¿Cuántos lanzadores que lograron 303 ponches en 220 innings y les batearon para .199 en cuatro temporadas de liga menor no han subido a Grandes Ligas?



El horizonte se abrió para Rivero cuando los Bravos de Atlanta lo eligieron en el Draft de Regla 5, en diciembre de 2016, pero lamentablemente una lesión se posó sobre su hombro y debió operarse, esquivándole debutar en Grandes Ligas y perdiéndose el resto del 2017. 

Él no se deja vencer. Continuó por varios meses una intensa preparación en Miami y ahora buscará reaparecer con Campeche en México. Luego, irá por brillar el próximo invierno y poner buenos números, para cumplir el objetivo de conseguir un llamado con alguna organización de Grandes Ligas. 

Rivero, de 30 años, no abandona sus sueños, la posibilidad de haberlo tenido tan cerca es lo que le sigue dando la fuerza para renacer después de tantos infortunios.