Víctor Mesa, ¿el último traidor? Víctor Mesa, ¿…otra vez?

La cuestión se va por aquí, en el oportunismo, el solapado “camaleonismo” al cual induce la estructura gubernamental, el oficialismo en Cuba; manejo de influencias, “palancas”, nepotismo, de eso se trata el asunto
La cuestión se va por aquí, en el oportunismo, el solapado “camaleonismo” al cual induce la estructura gubernamental, el oficialismo en Cuba; manejo de influencias, “palancas”, nepotismo, de eso se trata el asunto
Por Alexander García Milián

Hace cerca de un año escribí un polémico artículo en la web de Cubahora; nombre: Víctor Mesa: ¿Hyde o Jekyll?; una sutil analogía entre los personajes de la novela de Stevenson y la personalidad del controvertido “genio” del béisbol cubano. Las similitudes eran, son tantas, que aunque en un contexto diferente, los hechos recientes me dan en parte la razón.


Aquella fue una época en la que termina su aventura matancera y se perfilaba su nuevo destino: La Habana. Ciegos fanáticos, fervientes foristas, admiradores y detractores del “show”, emitieron más de treinta comentarios; unos a favor otros en contra; pensé incluso que alguien por algún lado, allá en “ la cuevita” me esperaría para pedirme cuentas, pero no, todo fue pasando, incluso SwingCompleto lo replicó en su página y aquello tomo tamaño.

Hace unos meses se generó un debate sobre su figura a raíz del término de la última Serie Nacional. Varios amigos, en Facebook, compartimos criterios, unos que si era imprescindible, otros imperdible; yo me exclamé,… imprescindible! imperdible! y los Anglada, los Jorge Fuentes, los Urquiola, … Pacheco?- esos si eran, son imprescindibles, los primeros incluso, ( Anglada, Jorge Fuentes, Urquiola ) al más puro estilo de Beltort Brecht, sí, de los que dan batalla la vida entera.

Bueno, entre defensas a ultranza y críticas acérrimas a un personaje tan “céntrico” todo quedó en aparentes tablas. El tipo que escupió a los árbitros y les hecho tierra encima, el hombre que le mentó la madre a miembros de la comisión nacional cuantas veces quiso; el que “ cepilló ”a Guillermo Heredia y a tantos otros; ese, según un forista, - debería ser ejemplo para los dirigentes en este país…Waooo!… Malenkov, Beria, Kruchev, Fouché, Tayllerand, tantos oportunistas mezclados en la personalidad de un solo ser humano.



Pero hoy creo que la cuestión se va por aquí, en el oportunismo, el solapado “camaleonismo” al cual induce la estructura gubernamental, el oficialismo en Cuba; manejo de influencias, “palancas”, nepotismo, de eso se trata el asunto.

Antes fue Pacheco, Pierre, luego Marquetti, Gourriel, ahora Víctor; olvidados, queridos, odiados, detestados, todos bebieron del caudal de los beneficios y favores, bien ganados, y dado el momento - ¡zasss! Se perdieron- go to United States. Los revolucionarios, los de la seguridad, los comunistas de “pura cepa”, tantos calificativos que hoy saben a mierda, no por lo que han hecho, sino por lo que hablaron, por lo que dijeron o dejaron de hacer. Y digo,- es que Cuba, la realidad cubana es así, cruda,… llena de oportunismos.

Muchos lo llamaran traidor, otros lo justificaran bajo el manto frenético de la idolatría,- tenía que hacerlo, le estaban cerrando el cerco,… yo creo que fue una jugada inteligente esa que manejó a lo Karpov o Kasparov con sus dos hijos. Todo estaba hecho para que los Juniors se fueran a la MLB,- ¿tocaba no?



Un hombre que vivía como quería, que hacía lo que quería, ya renunció en Deportivamente a la dirección de Industriales y me preguntó otra vez, porqué como tantas veces es época de preguntas, son tantas las incertidumbres!- ¿Qué dirá Carmona?, ¿Qué pensará Javier Méndez ?...

Puede que “El Corleone”, como le llaman por allá por su tierra; sí como en El padrino, puede que Mesa esté marcando el camino definitivo para el retorno de Cuba a las Grandes Ligas, como lo más normal del mundo,… sí hace tiempo hubo un Magallanes, un Marco Polo, un Cristóbal Colón por qué no ahora un Víctor Mesa… Es que con el, nada esta escrito, el oportunista de turno, tiende siempre a dejar a todos con la bola e la mano.

¿Hyde o Jekyll?, me preguntó aún cual será. Lo cierto es que Víctor, va al uno, se toma una poción y se gira hacia el otro. Entre su escueta risa que no dice nada y sus gestos de guapo de barriada que dicen todo… De nuevo, solo resta esperar y ver, tomando café o viendo la serie moda, en que terminará todo esto.