La decepcionante temporada de Industriales en el Sub23

A solo cinco partidos de terminar el calendario regular, los leones se encuentran discutiendo los puestos 11 y 12 de la tabla general, en una mejora casi imperceptible con relación a la campaña del año anterior, donde se ubicaron en el lugar 13
A solo cinco partidos de terminar el calendario regular, los leones se encuentran discutiendo los puestos 11 y 12 de la tabla general, en una mejora casi imperceptible con relación a la campaña del año anterior, donde se ubicaron en el lugar 13
Por Boris Luis Cabrera.

La actuación del equipo azul en esta serie nacional de beisbol para menores de 23 años, solo se puede definir con un calificativo: Decepcionante. A solo cinco partidos de terminar el calendario regular, los leones se encuentran discutiendo los puestos 11 y 12 de la tabla general, en una mejora casi imperceptible con relación a la campaña del año anterior, donde se ubicaron en el lugar 13 en la escala de posiciones.


Muchos seguidores de esta categoría en la capital saben que estamos hablando del equipo más desangrado de todos por el fenómeno de la emigración, las figuras más descollantes nacidas en el último año permitido para jugar este campeonato, ya no están entre nosotros por diferentes motivos, muchos de ellos decidieron probar fortuna en otras tierras, y otros quedaron en el camino victimas de desmotivaciones o lesiones. 

Sin embargo, hablamos de una ciudad de más de tres millones de habitantes, donde debajo de cada piedra hay un jugador de beisbol en potencia, y a pesar de estar quebrada la pirámide del desarrollo o roto algunos eslabones de la cadena evolutiva de este deporte; esta actuación por debajo de las expectativas reales, nos deja un sabor amargo en la boca y muchas interrogantes rondando sobre nuestras cabezas.

Sin dudas, a pesar de la opinión de los técnicos al frente del conjunto, sobre los problemas que vienen arrastrando los atletas de las categorías inferiores; el fuerte entrenamiento y las estrategias usadas en los partidos, no dieron los resultados esperados.



El excelente promedio de carreras limpias de sus lanzadores (2.74 PCL), no es más que un gran espejismo, las 169 bases por bolas otorgadas (primer lugar de su zona en este acápite negativo), y la increíble cantidad de 37 de forma intencional (primeros también), hicieron posible que se acumularan hombres extra en bases que luego anotarían por la pésima defensa de campo (961 AVE), sin contar que sus jugadores fueron-una vez más- los últimos en su zona en participación en dobles jugadas (31). Esto permitió que los contrarios anotaran 46 carreras inmerecidas (solo superados por Artemisa con 52), y los juegos de pelota se ganan y se pierden por carreras, sin importar sin son limpias o sucias.

A la ofensiva, dejaron para la historia el promedio más bajo entre todos los participantes (238 AVE), y a pesar de su poca productividad con hombres en circulación, donde solo impulsaron a 77 de los 431 que encontraron en posición anotadora y fueron los últimos entre todos los equipos en bases recorridas (336), el toque de bola fue una estrategia recurrente en casi todos los partidos con sus 31 sacrificios (solo superados en su zona occidental por los 32 del equipo de Matanzas).

No obstante, el objetivo fundamental de esta competencia es ganar experiencia y desarrollar cualidades, y eso siempre se va a cumplir de una u otra manera. Esperemos que nuestros muchachos hayan crecido internamente, y que algunos de ellos puedan demostrar este mismo año, con la camiseta de los Industriales, su valía en el terreno. Nos vemos en el estadio.