Anglada, sobre los industrialistas que no regresan, el futuro de Tabares y su staff de dirección

Al habla con Rey, el nuevo manager de Industriales
Al habla con Rey, el nuevo manager de Industriales
Por José Raúl Concepción.

Anglada es un Rey extraño. No gusta de palacios. Condena las reverencias. Si le dices que es un ídolo para millones de cubanos, te habla de sus hijos, de su esposa. Entró en la nobleza del deporte nacional por sus movimientos impredecibles en la segunda base, por su estilo. Y fue nombrado monarca en la capital por aquellos tres títulos en siete años inolvidables. Anglada es culpable de sumar adeptos al béisbol. Primero conquistó a una generación como pelotero, después a varias como manager.




Vecino del estadio Latinoamericano, creció en un “barrio caliente”, donde cambió el fútbol por el béisbol. Vivió una década en el Olimpo antes de ser desterrado. Él dice que cuando lo suspendieron de por vida sintió que le arrancaban los brazos, la verdad es que lo dejaron sin alma. En cada leyenda hay una caverna oscura donde el héroe vence justo antes de morir.

El desenfado de sus maneras te contagia. Es capaz de mostrar una sonrisa en el momento más duro, aunque cuando comienza un juego de pelota todas sus miradas atraviesan a los rivales.

Ahora, su historia dibuja una nueva curva. Rey Vicente Anglada Ferrer ha regresado a la dirección de Industriales.




¿Cómo has visto a Industriales?

La preparación del equipo marcha bien, sobre todo con el tema de la disciplina. Lo principal es que existe comunicación entre los jugadores y la dirección, los muchachos están motivados. Hemos realizado varios cortes, pues tenemos que entregar el roster de 40 jugadores el 7 de julio.

Se habló de que el lanzador Denis Castillo y el jardinero Víctor Muñoz causaron baja de la preselección…

Víctor Muñoz no se encuentra en el país, él nos pidió unos días, pero yo le dije que no podíamos esperar un mes, porque el tiempo nos apremia. Pero Denis fue operado de apendicitis, él vino preocupado porque había salido en la prensa que era baja del equipo y le aclaré que se mantenía en la preselección. Se encuentra bajo atención médica y ansisoso por comenzar sus entrenamientos.




Convocó a los peloteros habaneros que juegan por otras provincias, sin embargo, solamente regresó Yosvany Peñalver, quien toda su carrera la realizó con Artemisa.

Sí, fue el único. Hablé con Jorge Alomá y me dijo que no tenía interés en jugar por la capital y yo no le insistí, porque si no se va a sentir bien aquí, que siga donde está.

Entre tanta expectativa sobre un posible reencuentro de Industriales con el título en la Serie Nacional, ¿cuáles son las pretensiones de Anglada?

No vamos a crear falsas expectativas. Todo el mundo sabe que el equipo de hoy no es el mismo que tuve cuando fuimos campeones en varias oportunidades, pero la mentalidad es ganar e ir paso a paso, tratar de clasificar y después ver qué sucede.

Para ganar un campeonato tienen que unirse una serie de factores, incluso hasta la suerte. A veces tu juegas un tremendo partido y pierdes, es muy difícil de predecir, pero te aseguro que le vamos a inculcar a los muchachos dar la cara ante situaciones difíciles y jugar bien, respetando siempre al contrario, pero sin dejar de ser agresivos y luchar por la camiseta, ese es el primer objetivo.

¿Quiénes integran el staff de entrenadores que lo acompañarán?

En el cuerpo técnico solo tengo definido a Guillermo Carmona, que será el coach de tercera base, los demás todavía no lo hemos decidido.




¿Y Carlos Tabares?

La provincia quiere hacer un trabajo específico con Tabares, quien debe ser el próximo manager de Industriales y se está preparando para eso. Él fue un excelente jugador, pero no es lo mismo jugar que dirigir. Creo que si se prepara bien, va a ser un buen mentor porque es gran un motivador y un líder.

Antes de su nombramiento como director de Industriales, repitió muchas veces que no dirigiría más, ¿qué le hizo cambiar de opinión?

Lo dije porque, a pesar de que soy fanático a los Azules y me encanta el béisbol, ya estaba reclamando mi espacio y el de mi familia. La pelota me roba mucho tiempo y creo que los siete años que estuve al frente de Industriales sacrifiqué muchos momentos con mi familia y por eso dije que no dirigiría más.

Sin embargo, terminó cediendo…

No es que terminé cediendo, es que estuvimos hablando muchísimo. La renuncia de Víctor Mesa sorprendió a las autoridades, quienes me plantearon que era una situación incómoda, porque cada vez más se acerca el 500 aniversario de la ciudad, entre otras cuestiones y hasta el último día estuve diciendo que no. Me tuve que sentar con mi familia y no fue nada fácil, porque ellos, al igual que yo, no querían. Al final accedí, pero solo por una temporada.




Entonces ¿Solo estará un año al frente del equipo?

Soy un hombre de pueblo. Al caminar por La Habana, muchos se me acercaban para que volviera a dirigir. Me comprometí a tomar las riendas, pero sea cual sea el resultado, solo será por una temporada. Tengo 65 años y me gusta estar con mi familia, soy muy casero, contrariamente a lo que todo el mundo piensa, termino el entrenamiento y voy para mi casa. Ahí es donde mejor me siento.

No obstante, si quedaras campeón, ¿pensarías continuar al frente de los Leones?

Ten la seguridad que no, ese ha sido mi compromiso. Se ha hablado de equipo Cuba, yo no estoy pensando en nada de eso, mi compromiso es con Industriales, haré todo lo posible porque las cosas salgan bien, pero una vez se acabe el campeonato, regreso a mi casa.

Siete Series Nacionales como mentor y tres títulos alcanzados, ¿cuál es la fórmula? 

Primero tener un buen equipo y yo lo tuve. Tener una buena comunicación, una de las cosas que logramos cuando llegamos a Industriales fue tratar de responder como conjunto. Llegó un momento que Industriales era un elenco de figuras, pero no era un equipo en sí, por lo que el mayor logro nuestro fue agrupar, que todos sintieran deseos por los azules de la capital, que comprendieran la responsabilidad que tiene Industriales en el béisbol cubano.




Los jugadores que dirigiste durante tu estancia en la selección nacional mantienen el criterio de que eres un manager ejemplar…

No he hecho otra cosa que transmitir lo aprendido de quienes me enseñaron a jugar beisbol. Nunca pensé dirigir, porque nunca me gustó, pero cuando asumí la responsabilidad de comandar Industriales lo hice sin ninguna experiencia de ese tipo y traté de coger conocimientos de los mentores que tuve.

Pero lo principal y en lo que más hice hincapié fue en llevarme bien con los jugadores, que no me vieran como un ogro, sino como un pelotero más, con la responsabilidad de decidir situaciones, que me tuvieran como un padre, que comentaran conmigo lo bueno y lo malo, que me pidieran consejos, que se sintieran en familia. Cuando me incorporé con la actual preselección de Industriales, los muchachos me dijeron “profe” y les pedí que me llamaran Rey o Vicente o Anglada, y no profe, porque eso podría poner una barrera.

Es imposible no preguntarle por los equipos Industriales que le ayudaron a ser campeón nacional en tres ocasiones.

En aquel momento teníamos unos conjuntos muy buenos, con mucho valor, talentosos, eran jugadores que enfrentaban todos los problemas y tenían las condiciones que necesita un buen pelotero. Creo que lo principal fue que logramos una familia, un equipo que supo halar parejo, con mente triunfadora y por eso obtuvimos buenos resultados. Trataremos por todos los medios de lograr algo significativo con este elenco, pero sé que no será nada fácil.

¿Cuál es su mejor recuerdo de aquella etapa?

De los tres campeonatos que ganamos el segundo fue el más emotivo y sacrificado. Perdimos a varios peloteros importantes pero el equipo peleó y triunfó.

¿Se sientes presionado porque tal vez la afición tenga las expectativas muy altas por su regreso?

Yo no me presiono. Voy a tratar de hacer lo mismo que hice antes. Creo que todo va a salir bien, porque las cosas salen bien cuando uno las hace de buen corazón.




La experiencia más reciente que has vivido como director técnico fue en Panamá, ¿cómo fueron esos años?

Muy bien, trabajé siete años, estuve en Colón y en Bocas. Nunca fui campeón pero los equipos que tenía no estaban para ganar. Aunque, por ejemplo, cuando estuve con Bocas del Toro la escuadra clasificó para los play off por primera vez en 26 años y en la segunda temporada discutimos el campeonato. Más tarde, con Colón, avanzamos a los play off después de 16 años sin estar en la etapa definitiva y clasificamos los tres años que dirigí. También trabajé en Herrera con el equipo nacional juvenil. Primero solo fui a apoyar a la preparación y los mismos muchachos hicieron hincapié para que viajara con el equipo al Mundial de la categoría en Corea del Sur como parte del staff de entrenadores. En general me fue muy bien. No pude ser campeón ni en Bocas ni en Colón, pero por suerte, cada equipo ganó justo dos años después de irme. Así que el trabajo quedó hecho.

¿Qué experiencias traes de Panamá para tu segunda etapa al frente de Industriales? 

Aquel béisbol no es como este, es más corto e intenso. La calidad tampoco es como aquí. Siempre uno aprende nuevos métodos de entrenamiento, la forma de tratar a los jugadores porque los panameños no son como los cubanos, y otras cosas.