HABLANDO DE RECORS, 20 entradas lanzadas en un Juego de Estrellas

En los 20 episodios en que trabajó el espirituano enfrentó a 69 bateadores, toleró 10 incogibles, admitió 3 anotaciones, una sola limpia, recetó una decena de ponches y otorgó otras tantas transferencias.
En los 20 episodios en que trabajó el espirituano enfrentó a 69 bateadores, toleró 10 incogibles, admitió 3 anotaciones, una sola limpia, recetó una decena de ponches y otorgó otras tantas transferencias.
Por Osvaldo Rojas.

En 1968 se organizó la I Serie de las Estrellas. En la mencionada porfía agrupados en las selecciones de Orientales y Occidentales, los mejores jugadores del país ofrecieron a la afición un espectáculo en el cual seis de los nueve encuentros efectuados se decidieron por una carrera y uno concluyó igualado.


Desde la lomita, sin dudas, la estrella más brillante en esa constelación fue José Antonio Huelga Ordaz, factor principalísimo para que Orientales se adueñara del trofeo en aquella Serie. Empató el tope, al salir airoso contra Santiago Changa Mederos, 4 a 3, después que en la apertura, el 12 de mayo de 1968, el pitcheo occidental blanqueó 1 a 0 a Orientales, que apenas pudo disparar un imparable.

En la clausura, el 29 de mayo, se apuntó su segundo éxito, 2 a 1, ante su público en el estadio Sandino, de Santa Clara, en un desafío que se extendió a once entradas. Así aseguró el cetro para los Orientales, victoriosos en cinco oportunidades por tres los estelares de Occidente.

Individualmente encabezó los departamentos de juegos ganados (2), entradas lanzadas (38.1), ponches propinados (21) y juegos iniciados (3) y completos (2), en estos dos últimos abrazado con Manuel «El Cobrero» Alarcón.



Mas, su gran hazaña en la Serie fue la hombrada de mantenerse en la lomita durante 20 entradas en el quinto partido celebrado en el estadio Latinoamericano, el 19 de mayo de 1968 –se cumplirá mañana 50 años-, que finalizó con empate a tres anotaciones, tras 6 horas y 37 minutos de juego.

La selección occidental comenzó arriba al romper el celofán en el final del segundo episodio, pero en el principio del quinto los orientales tomaron el mando al fabricarle un par de carreras al abridor Julio Rojo, quien en el octavo le cedió la lomita al zurdo Santiago Changa Mederos.

Justamente en ese capítulo el elenco del Oeste le pagó con la misma moneda a sus rivales y facturaron dos, para nuevamente irse delante, 3 a 2, aunque apenas pudieron disfrutar la ventaja, porque en el noveno Orientales niveló la pizarra.



En el décimo Andrés Papo Liaño se hizo cargo de la colina y luego de sacar dos outs se mantuvo durante diez innings más enfrascado en un duelo con Huelga, que no permitió más libertades y completó sus 20 capítulos, con el lujazo de retirar por la vía de los strikes a Urbano González, el hombre de más vista en nuestro béisbol.

Tiempo después, en abril del 2016, al recordar ese momento, El Guajiro de Catalina, me confesó: «Ese día yo estaba fuera de juego porque tenía un problema en la rodilla, me mandaron a batear por Papo Liaño y me ponchó. Huelga era un lanzador fenomenal, muy guapo. 

Tuve la oportunidad de integrar varios equipos Cuba con él y la verdad que le transmitía tanta confianza a sus compañeros que cuando salía a pitchear jugábamos más contentos y seguros».



En los 20 episodios en que trabajó el espirituano enfrentó a 69 bateadores, toleró 10 incogibles, admitió 3 anotaciones, una sola limpia, recetó una decena de ponches y otorgó otras tantas transferencias.

Su gran verdugo resultó Eulogio Osorio, quien le sonó 4 cañonazos y el yumurino Félix Isasi, de 9-2, además de remolcar la única carrera limpia que aceptó.