A pesar de la racha rota, el Yuli va bien en el 2018

Gurriel ya mostró credenciales de su calidad como bateador en 2017 —a pesar de llegar a las Mayores con 32 años—, conectando para .299/.332/.486 y superándose aún más en los playoffs.
Gurriel ya mostró credenciales de su calidad como bateador en 2017 —a pesar de llegar a las Mayores con 32 años—, conectando para .299/.332/.486 y superándose aún más en los playoffs.
Foto tomada de Zimbio
Por Luis Álvaro Fernández.

Para Yuli Gurriel, la temporada de 2018 en las Grandes Ligas comenzó dos semanas después del debut de los Astros de Houston, debido a su lesión en la mano izquierda.


La recuperación del inicialista fue satisfactoria, y entre el pasado 29 de abril y ayer, ligó una racha de 11 juegos seguidos bateando de hit, por lo que igualó su marca personal. Aunque quedó bien lejos del récord de la franquicia, en poder de Willy Taveras desde 2006, con 30 juegos consecutivos, es una buena señal para el cubano la cantidad de imparables.

Gurriel ya mostró credenciales de su calidad como bateador en 2017 —a pesar de llegar a las Mayores con 32 años—, conectando para .299/.332/.486 y superándose aún más en los playoffs. Durante 18 partidos, el inicialista de los Astros ganó protagonismo en su alineación y bateó .304, con una racha de hits en sus primeros seis encuentros, un récord para cualquier bateador de Houston en la postemporada. Entonces logró 11 imparables en 22 turnos, incluyendo un doble, un triple, y un solo strikeout.

Su ofensiva ayudó a los Astros a ganar la Serie Mundial por primera vez en la historia de la franquicia. En los 18 duelos disputados, Gurriel consiguió pegar de hit en 14 de ellos.



Algunas tendencias positivas más allá de la racha

El problema principal de Yuli Gurriel en el plato el año pasado fue su poca capacidad para conseguir bases por bolas. Aunque bateó .291 y su porciento de bolas bateadas en la zona de strike estuvo entre los mejores 20 de las MLB (91%), hubo varios turnos donde debió manejar mejor la cuenta y no pudo.

En los dos primeros meses de la campaña tomó solo cinco boletos, tres de ellos enfrentando al bullpen del equipo contrario. Este año, en cambio, Gurriel está siendo más paciente, y acumula un balance de 5.9% en la tasa de caminatas, superior al 3.9% de 2017. Por otro lado, ha generado un 0.55 en la métrica de boletos por encima de ponches, elevando el 0.35 anterior.

Gracias a esa disciplina en el home plate, el contacto estuvo presente en su racha de 11 partidos, donde acumuló .356/.383/.467.

En cuanto a su swing, no ha generado mucho poder, pues no batea un jonrón desde el 14 de abril.



El análisis de la situación

Al comparar sus métricas con las de 2017, Gurriel batea de manera consistente contra dos de los lanzamientos que más se tiran en la actual temporada: la slider y el cambio de velocidad. Aunque la combinación reinante entre los pitchers este año es la mezcla de recta y slider, el tercer pitcheo entre los llamados secundarios es el cambio de velocidad.

Contra la bola rápida, Gurriel batea .257, pero se enciende frente al slider (.333), el cambio de velocidad (.444) y el sinker (.333). Aunque batea .000 contra curvas, todavía los resultados no son preocupantes, ya que solo ha enfrentado cuatro de estos lanzamientos.

Los Astros de Houston han jugado para (24-15) en sus primeros 29 juegos de 2018, y el aporte de Gurriel ayudará ofensivamente en la alineación si mantiene el actual paso.