PRENSA CUBANA intenta explicar la inexplicable Serie Selectiva del 2018

Sigue la controversia respecto a la pertinencia de haber convocado con tanta antelación a un grupo de más de 70 atletas para prepararlos con miras a los Juegos Centroamericanos y del Caribe
Sigue la controversia respecto a la pertinencia de haber convocado con tanta antelación a un grupo de más de 70 atletas para prepararlos con miras a los Juegos Centroamericanos y del Caribe
Foto: Ricardo López
Por Norland Rosendo.

Aunque sigue la controversia respecto a la pertinencia de haber convocado con tanta antelación a un grupo de más de 70 atletas para prepararlos con miras a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, no se pude negar que el concentrado tiene sus ventajas y sus logros.


Varios expertos se alarmaron y aún mantienen su criterio de que lo más aconsejable era darles un descanso de cerca de un mes a esos muchachos después de una temporada prolongada y luego convocarlos a un proyecto de entrenamiento más enfocado en lo táctico y con mayor austeridad económica.

Tanto kilometraje, dicen los organizadores, era para llevar la pelota a lugares donde la pasada serie nacional terminó con la primera vuelta, pero el incentivo no surtió efecto: los estadios siguieron vacíos; la afición, ávida de buena pelota, quiere espectáculo, no entrenamiento.

Ahí estuvo el primer desaguisado: confundir preparación con campeonato; si desde un inicio se hubiese despejado esa duda, a lo mejor los estados de la opinión pública y de parte de la prensa hubiesen sido otros.



Sin embargo, el avezado colectivo técnico que está trabajando con el grupo ha defendido el proyecto y habla de cambios, de mejoras sustanciales en el orden individual y colectivo.

El colega Duanys Hernández, reportero de JIT, el órgano de prensa del Inder, entrevistó a varios de los entrenadores. Aquí les dejo una síntesis de sus opiniones:

Leonardo Goire, jefe técnico de la Dirección Nacional de Béisbol: “En los juegos siempre existirán deficiencias, y en nuestro caso aumentan porque contamos con casi un 80 % de peloteros jóvenes en los tres equipos participantes. Hemos realizado un trabajo personalizado con cada atleta y en cada área de juego para fortalecer la parte técnico-táctica y también el pensamiento de anticipación.

”Estamos preparando a los atletas para jugar, para que tengan los conocimientos y las habilidades a desarrollar dentro de un terreno de pelota. El jugador tiene que conocer a plenitud su posición, las jugadas que pueden presentarse y las diferentes opciones en el juego”.



Germán Mesa, quien contribuye a mejorar la defensa de los jugadores de cuadro: “Trabajamos con el que tenga deficiencias hacia la mano izquierda, hacia la mano derecha, pero principalmente sobre la posición inicial, sobre romper la inercia, que es donde nuestros jugadores presentan más problemas. En muchas ocasiones el rolling viene hacia ti y te sorprende. No es lo mismo que tú vayas hacia él, y en eso hemos trabajado. Han asimilado muy bien el entrenamiento y se nota la mejoría.

”Indistintamente, los jugadores que han jugado la posición han sido bastante versátiles y lo han hecho bien. Se ha destacado más, en el caso de los jugadores nuevos, Ricardo Ramos, el torpedero de Santiago de Cuba. Te lo menciono a él porque llegó aquí, según mi criterio, muy verde, pero a medida que ha ido avanzando la serie ya mi discurso cambió porque ha trabajado mucho y se nota la diferencia. No es el mismo que llegó. Ya está más coordinado, tiene mejor desplazamiento, se coloca mejor para defender. Ha dado un cambio muy positivo aunque todavía le falta, pero tiene perspectivas”.



Víctor Figueroa, preparador físico: “Tenemos que reforzar el oficio de nuestros peloteros, y para eso estamos trabajando sin descuidar la parte física y la técnica. Todo lo que hagamos con un buen pensamiento y una adecuada anticipación repercutirá en mejores resultados.

”A veces tiramos al lugar equivocado, queremos avanzar en bases sin reales posibilidades, no se hace la asistencia de manera adecuada a la defensa, o simplemente los lanzamientos para determinado bateador son equivocados y cuestan el partido.

”Hay que seguir trabajando en las diferentes situaciones tácticas, como el bateo y corrido, los adelantos en primera, el robo de bases y otras cosas que golpean la calidad del béisbol nuestro. Si perfeccionamos esas cuestiones los resultados y los peloteros cubanos serán mejores”.



Esperemos que entre el dicho y el hecho no haya trecho. O que sea el mínimo. Porque lo importante no es solo ganar en Barranquilla, sino dotar al grupo del dominio absoluto de los fundamentos de juego con los cuales lograr el boleto olímpico (solo serán seis los equipos afortunados en Tokio 2020) y tratar que nuestro béisbol vuelva a lucir los galones que alguna vez tuvo y que le merecieron la envidia de algunos que hoy se ensañan a palos con los nuestros (léase Holanda).

A lo mejor no se gana en Barranquilla, pero si se da el salto cualitativo en el grupo de jugadores y los resultados se aprecian después es plausible también este entrenamiento tan largo (que recuerda una vuelta ciclística a Cuba por el recorrido zigzagueante de Guantánamo a La Habana); en cambio, que no se ratifique la corona en los juegos regionales más antiguos del mundo y después sigamos siendo los mismos mediocres en torneos de alcurnia, con los mismos defectos (léase Premier 12, Clásico Mundial), sí sería un revés sensible.



Por lo pronto, veamos estos juegos como entrenamiento, aunque a veces se desaprovechen oportunidades para ensayar jugadas y pareciera que los equipos quieren ganar los partidos por encima de todo (todo quiere decir aprender, crecer, desarrollarse, ganar en oficio, en pensamiento táctico).

Que no haya público, es normal; no lo hubo con la cuadrangular ante dos equipos profesionales mexicanos y solo la postemporada de la serie nacional salva a los estadios del silencio sepulcral. Si el béisbol cubano crece ya volverán los aficionados a repletar las instalaciones.

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