ENTENDIENDO la censura deportiva de la televisión cubana (o todo lo contrario)

Volvemos a ser presa de la más vulgar falta de respeto y demostración de ignorancia y carácter retrógrado… para lo que nos conviene.
Volvemos a ser presa de la más vulgar falta de respeto y demostración de ignorancia y carácter retrógrado… para lo que nos conviene.
Por Gabriel García Galano.

Ahhhhh, SuperBowl LII. Qué gusto. Qué juego. Qué tremendo show. El entretiempo con Justin Timberlake, las luces, las porristas, la banda, la pirotecnia y hasta la piroflaútica. Los comerciales… creo que este domingo vi los mejores de los últimos años. Pero era día de “SúperTazón”… y no lo veía en casa.


Ahhhhhh, World Series 2017. Yulieski, Puig. Kershaw, Keuchel. El tren, los estadios, la polémica, el “chino” Darvish y el “judío” Springer. La discusión, la caballerosidad, los gestos. Un campeón. Houston… Ford, Pizza Hut, Toyota. Tal vez en esos días vi los mejores anuncios del pasado año. No estaba en Cuba.

Ahhhhh… la Serie del Caribe 2018. México, Granma, Carlos Martí. Despaigne, Cepeda, Roel. Jalisco, no te rajes. Que estadio. Guadalajara. Tele Rebelde. Pantalla azul con un logo… ¿Hyunday? ¿¡Honda!? Tele Rebelde. Y yo en Cuba.

Perdonen el atrás y adelante en el almanaque, pero solo escojo los más cercanos, aunque los ejemplos sobran. Lo cierto es que volvemos a ser presa de la más vulgar falta de respeto y demostración de ignorancia y carácter retrógrado… para lo que nos conviene.


En un país que está siendo comprado a pedazos en nuestras propias narices —y nos niegan el derecho de saberlo—, y a costa del cual lucran nativos y foráneos, a nosotros se nos prohíbe ver comerciales y anuncios publicitarios en las transmisiones televisivas de deportes… y de todo lo demás.

Al cubano promedio se le prohíbe saber que la Ford F-150 es buena, o que Dodge hizo un comercial con vikingos; que hay una Toyota que tiene detector de peatones para evitar accidentes o que, de nuevo, hay un Ford que parquea solo… solito. En reversa. No, ese no es el objetivo. A usted, querido espectador, le toca bloqueo, elecciones y mensajes de bien público. No consuma… usted no.

Yo quisiera saber, de verdad, cuánto le pagan a la persona que oprime el botón del patrón de prueba de la Serie del Caribe cada vez que sale algún anuncio publicitario que se supone que nosotros, los cubanos, no veamos.


Porque, vamos nenes, ¿quién no sabe que cuando eso pasa no es que estén teniendo problemas con la transmisión, sino que se han cargado al menos 20 segundos de anuncios? ¿O que cuando nublan partes de la pantalla o suben un listón negro, es para tapar algún “mensaje que incita al proletariado a sumirse en la vorágine consumista”? Como si el cubano no estuviera metido ya hasta el cuello en eso. Como si en Cuba no hubiese gente que cambia de celular al menos tres veces al año.

Se entiende que, quizás…tal vez, se están protegiendo de una demanda por no tener un contrato para pasar los comerciales. Ok, eso se vale. Pero si tal cosa existiera, entonces el ICRT, con todo evento que se roba, sobre todo deportivo, estaría ya sumido en la ruina a causa de las demandas, ¿no?

Igual, supongamos que no son comerciales. Estamos viendo un partido de la Premier League, la segunda competencia que más dinero mueve en el mundo, y de pronto “un servidor, Daniel Barba” comenta que el salario que le pagan a Alexis es de más o menos un cuart… y ahí te quedaste. ¿Qué pasó? Nada, cuando el hombre del botón ve que terminaron de hablar de millones de euros, vuelve el volumen por arte de magia.


Sinceramente, me parece que deben tener contratado a más de un pobre infeliz que haga ese trabajo sucio, porque los horarios de “apagón” son tan disímiles como las 10 de la mañana y las 11 de la noche. ¿Tal vez están poniendo un chip en las cajitas digitales para vanear estos mensajes sin que lo haga un hombre frente a un monitor? Pero no, porque yo soy uno de los tantos millones de habitantes que no tiene cajita y también me tumban los comerciales.

¿Qué tiene de particular que salgan? Claro, que no podemos ver que en el resto del mundo incitan a vivir mejor de lo que alguna vez alcanzaremos nosotros. Porque ¿para qué tenemos que interrumpir el fútbol por un anuncio del carro del año si en Cuba el salario no alcanza ni para una buena bicicleta y, además, trajeron guaguas nuevas para que te muevas mejor? ¿Para qué quieres un anuncio de Little Caesar´s, si está el Buona Sera?


Ni siquiera podemos permitirnos comerciales de factura nacional como otros países tercermundistas porque, ¿qué vamos a promocionar? ¿Almendrones? ¿Cristal? ¿Bucanero? Pero si ni eso hay ya.

Para terminar, solo una pregunta, con preámbulo breve. Podrán llamarme tonto, pero… el tipo del botón que estaba trabajando el domingo 28 de enero, luego del último juego entre Granma y Las Tunas… el que se quedó dormido y dejó pasar un comercial de la nueva Chromebook y de (claro) la nueva FORD F-150 antes de que pasaran Vale 3 … ¿dónde rebotó?


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