OPINIÓN: El MEJOR equipo Cuba de la historia

El equipo que nos representó en Medellín’78 hizo lo que ningún otro consiguió.
El equipo que nos representó en Medellín’78 hizo lo que ningún otro consiguió.
Por Michel Contreras

Admitido: antes de Winnipeg’99 –torneo a partir del cual los profesionales se involucraron en los campeonatos de la IBAF-, Cuba solía jugar contra novenas harto limitadas. Así, eran habituales las palizas de escándalo, y muchos desafíos parecían exhibiciones de peloteros hechos contra escuadras infantiles. Sin embargo, el equipo que nos representó en Medellín’78 hizo lo que ningún otro consiguió.

Para mí, este es el MEJOR conjunto que jamás hemos armado. En aquellos Centroamericanos Cuba promedió casi ¡seis! cuadrangulares por partido, algo que todavía se dice y no se cree. Tanto era el poderío de la plantilla, que sus hombres le anotaron ¡24! carreras en la tercera entrada a Puerto Rico, combinando 17 hits y la friolera de nueve bambinazos.

Fue un suceso sin precedentes en esa clase de contiendas –difícil de repetir cualquiera que sea el nivel del campeonato-, que desembocó en un abrumador super nocao. Desde entonces, la prensa denominó al elenco del mentor Servio Borges como nuestra “segunda delegación boxística”.

Repito: usted podrá alegar que los contrarios fueron simples manjares, y yo estaré de acuerdo. Pero ocurre que en el deporte hay que ganarle al adversario que se pone enfrente –no importa si es brillante o es patético-, y que cuando le refresque los nombres que integraban ese grupo, estoy seguro de que aceptará que estaba listo para “fajarse” con cualquiera.



Agárrese: como catchers estaban Pedro Medina y Alberto Martínez, y en el infield había una constelación que tenía a Antonio Muñoz y Agustín Marquetti en la inicial, Rey Vicente Anglada y Alfonso Urquiola en la intermedia, el inmenso Cheíto Rodríguez en tercera y Pedro Jova con Rodolfo Puente en las paradas cortas.

¿Todavía insatisfecho? Anote ahí que los jardines disponían de Luis Giraldo Casanova, Armando Capiró y los hermanos Fernando y Wilfredo Sánchez. Y que el pitcheo contaba con tres “monstruos” (Braudilio Vinent, Changa Mederos y Rogelio García), escoltados por un cuarteto de estelares conformado por Juan Carlos Oliva, Félix Pino, Lázaro Santana y Gaspar Legón.

De los 13 bateadores convocados, ocho terminaron con average superior a .400, descollando los casos de Muñoz (líder del torneo con .714, 20 en 28), Capiró (.614, 27 en 44) y Casanova (.606, 20 en 33). No obstante, la gran figura ofensiva fue el Señor Jonrón, Cheíto, quien despachó 15 cuadrangulares en 45 turnos oficiales, seis de ellos en dos juegos sucesivos (tres y tres). Mientras, en el pitcheo deslumbraron los pinareños Oliva y Rogelio, con un trío de éxitos per cápita.



Puede sonar muy absoluto, pero lo creo firmemente: si alguna vez Cuba logra integrar un equipo similar, póngale el cuño que hasta el más escéptico la dará como favorita.

Receptores: Pedro Medina y Alberto Martínez. Jugadores de cuadro: Antonio Muñoz, Agustín Marquetti, Rey Vicente Anglada, Alfonso Urquiola, Pedro José Rodríguez, Pedro Jova y Rodolfo Puente. Jardineros: Luis Giraldo Casanova, Armando Capiró, Fernando y Wilfredo Sánchez. Lanzadores: Braudilio Vinent, Santiago Mederos, Rogelio García, Juan Carlos Oliva, Félix Pino, Lázaro Santana y Gaspar Legón. Director: Servio Borges.


Nota: Debo agradecer nuevamente la colaboración de William Pérez Villalba, fundador del magnífico sitio de Facebook Glorias del Béisbol Cubano.


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