SE DISPARAN LAS CRÍTICAS sobre la pelota cubana en la prensa oficialista


Por Norland Rosendo / rosendo@juventudrebelde.cu

Todavía están cayendo en nuestra redacción batazos de los lectores con sus opiniones sobre la situación actual del béisbol cubano, las causas de ese estado y cómo mejorarlo. Desde que la Comisión de Salud y Deporte de la Asamblea Nacional del Poder Popular abordó el asunto, se dispararon las conexiones a través del correo electrónico, teléfono y comentarios a la reseña publicada al día siguiente de esa sesión parlamentaria.


Prometimos extender el debate para multiplicar las voces, y aquí hay una síntesis de los 54 mensajes recibidos por una u otra vía. Que sirva este compendio para la reflexión entre todos, de un deporte que es, sin dudas, patrimonio de todos en Cuba.

Un fiel seguidor de nuestros trabajos, Pedro Hernández Soto, ha tocado un tema que merece oídos receptivos y un estudio más allá de lo deportivo: «Estimo que se escapó un punto importante en todo el debate sobre el béisbol y es el ridículo precio de cola entrada a un estadio. Hoy en Cuba un peso en moneda nacional es una pobre propina. Demerita el espectáculo cobrar tan poco por un esfuerzo tan grande que hacen atletas, entrenadores, directores, árbitros, estadísticos, personal de servicios y directivos. Es algo en lo que hay que pensar y actuar».

Un forista que firma como Ruso afirma que «los padres somos los que mantenemos la pelota infantil hasta la categoría juvenil, porque tenemos que comprarles uniformes, spikes (por lo menos un par al año por encima de los 40 CUC), guantes, bates (más de uno si es de madera, porque se parten), etc., sin contar si el niño es cátcher, pues necesitaría además peto, rodilleras y careta. Imagínense cuántos pesos hay que desembolsar».


José cuenta que un vecino suyo desestimuló a su hijo de practicar béisbol porque no podía costearle los gastos y que en la misma cuadra vive otro niño con mucho menos talento, pero cuyos padres sí disponen del dinero para comprarle todo lo que necesitaba.

Otra interrogante se formuló Juan: «¿Cómo es posible que Juventud Rebelde haya publicado hace poco un trabajo de un hombre en Villa Clara que produce pelotas de goma muy eficaces para los entrenamientos en todas las categorías, y que no tiene mercado para ellas, mientras en la base no hay pelotas ni siquiera para enseñar los fundamentos de este juego?»

Parece que el debate parlamentario dejó muchas inquietudes en los lectores, pues, CarlosTG también nos envió una duda: «Muchos técnicos se quejan de no disponer de bibliografía actualizada, y sin embargo, Frangel Reinando publicó el libro Del Béisbol casi todo y Pedro Pérez editó en México uno sobre pitcheo, ¿por qué las autoridades del béisbol en nuestro país no gestionan cantidades de esos materiales y las distribuyen por todo el país?».


Pepe y Lira, así se firman, dicen que quedaron impactados cuando leyeron que el estipendio de los directores es de solo 200 pesos. «Eso es risible, dirigir un equipo es una tarea tan o más compleja a veces que dirigir una empresa. Además, como en muchos otros aspectos, no hay diferenciación por experiencia y resultados».

El tema salarial también calentó los análisis tras publicarse algunas cifras y cómo se distribuyen los dineros. El Más Fanático considera que no es justo que un atleta del banco cobre lo mismo que uno que esté de regular. Para él se debería buscar una fórmula que premie el resultado, el aporte. Sugiere que se establezca un piso salarial y que los directores, asesorados por una comisión, integrada, entre otros, por el cuerpo técnico, puedan determinar los montos a devengar por cada atleta según su rendimiento mensual. «Eso ayudaría mucho a que todos los atletas quieran hacerlo cada vez mejor en el terreno y ganará el espectáculo», termina en su interesante reflexión. 

Duan y Maikel nos escriben desde México. «Ahora van a hacer una Serie Especial para preparar a la preselección nacional de la que saldrá el equipo para los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla. Lo mejor sería pensar en grande, si se va a invertir en un campeonato posterior a la Serie Nacional, pues que sea la Liga Cubana élite, un certamen mejor pensado, con una estructura que se quede, que sea un verdadero espectáculo, que eleve la calidad y tenga interés para la afición. No son tiempos de improvisación, saquemos lecciones de los errores pasados».


El criterio más común en los mensajes, y que ya ha sido analizado otras veces en esta misma página, se los dejo en boca de Adrián; es el referido a la estructura de la Serie Nacional: «Se dijo hace como dos años que iban a modificarla, no he leído todavía una entrevista a ningún director que le parezca bien jugar solo 45 partidos en la primera ronda. A los aficionados tampoco nos parece bien, a los atletas menos, y sin embargo, ya anunciaron que no habrá cambios en la próxima temporada. ¿Acaso tantas opiniones en contra no merecen ser oídas?».

También recibimos mensajes criticando la calidad del arbitraje, el exceso de indisciplinas en los juegos y la poca severidad de las sanciones a los infractores del reglamento. «El primer requisito para elevar la calidad del espectáculo es la disciplina», afirma también José Carlos, quien se pregunta: «¿Y por fin, habrá conferencias de prensa cuando se termine cada juego de la semifinal, tanto con los directores ganadores como con los que pierdan?».

Buen mano a mano este entre Parlamento y pueblo, dos que juegan —y jugarán siempre— en el mismo bando: Por tener en Cuba un mejor béisbol.


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