José Ariel Contreras: '¿La gente en el Latino ayer? Wow! Con decirte que tuve que pararme 3 veces'

José Ariel Contreras volvió a visitar Cuba y entre otras cosas pasó por el estadio Latinoamericano
José Ariel Contreras volvió a visitar Cuba y entre otras cosas pasó por el estadio Latinoamericano
Foto de su visita anterior a Cuba, tomada del sitio de origen
Por Michel Contreras.

José Ariel Contreras acaba de regresar a su tierra pinareña en una visita marcada por el dolor, pues el motivo ha sido el deceso de quien fuera su descubridor como pitcher, Jesús Guerra.


“Me habían dicho que estaba muy mal, y el domingo en la madrugada me llamó Casanova para informarme que había muerto. A esa hora me bañé y salí para el aeropuerto”, me relata vía telefónica el inolvidable derecho de los Vegueros y el team Cuba.

Contreras habla de Guerra con evidente admiración y nostalgia. Me comenta que “en el velorio estaba Guane entero”, y no escatima calificativos a la hora de definir la relación que lo unió con el hombre que acaba de despedirse, víctima del cáncer.

“Aparte de lo que me enseñó de pitcheo, él era mi segundo padre, mi hermano y mi amigo”, asegura. “Fuera de los valores que me inculcaron en mi casa, en ninguna parte aprendí más que con Guerra. Con decirte que cuando yo llegué a la academia provincial solo sabía comer con cuchara, y él me dijo que lo primero que debía hacer si quería triunfar, era tener modales y elegancia. Más que un gran entrenador, fue un sicólogo y un educador”.

Aprovecho la charla para indagar sobre las noticias que dieron cuenta del acuerdo reciente al que llegó con los Medias Blancas de Chicago, plantel para el que jugó seis temporadas y con el cual ganó la Serie Mundial de 2005.



“Hace unas tres semanas me llamaron de la presidencia de ese equipo para decirme que querían que regresara a la organización. Bromeando, yo les dije que estaba tirando 93 millas, que podía ayudarlos con relevos cortos, y me contestaron que el interés estaba en que trabajara como embajador de los Medias Blancas. Mira tú, yo, un guajiro de las Martinas, embajador”...

Contreras afirma que su nuevo trabajo implicaría, entre otras funciones, colaborar con algunos prospectos en determinados temas de pitcheo, pero más aún, ayudarlos en lo que él denomina “la parte mental”.

“A los cubanos y a muchos latinos nos cuesta bastante habituarnos a aquello –explica-, pues mientras otros peloteros terminan el partido y salen a casa con su familia, uno muchas veces tiene que meterse en una habitación a mirar para el techo y sentir cómo se lo comen los recuerdos. Yo viví eso, y ahora trataré de ayudar todo lo que pueda a que muchachos como Luis Robert se aclimaten más fácil”.



“¿Te agrada verdaderamente la propuesta que te hicieron?”, le pregunto, y no me da tiempo siquiera a cerrar la interrogante.

“Yo soy un hombre de béisbol. Necesito estar en la pelota aunque sea trabajando en el estadio. Así que les doy las gracias a los Medias Blancas, que siempre han estado en contacto conmigo, por esta posibilidad. Mis respetos para todas las franquicias de Grandes Ligas, pero lo cierto es que en Chicago siempre me han tratado tremendamente bien”.

Dejo para el final el comentario relativo a su presencia anoche en el Latinoamericano. Del otro lado del teléfono, entusiasmado como un niño, se oye la voz de uno de los mejores lanzadores que le han nacido a este país.

“¿La gente en el Latino ayer? Wao! Con decirte que tuve que pararme tres veces. Eso me dio una alegría que no sé explicarte. Después de tanto tiempo fuera, que la gente se acuerde de ti es lo más grande del mundo”.


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