Gran prospecto de la receptoría se queja de la realidad del béisbol cubano

El desastre cubano en Panamá se suma a todas las carencias de la pelota en la isla
El desastre cubano en Panamá se suma a todas las carencias de la pelota en la isla
Por Elsa Ramos

No regresó con los arreos que hubiese querido, como sus compañeros del Cuba del Sub-23. Mas, para Yunior Ibarra Araque su participación en el torneo panamericano beisbolero de Panamá, el primer gran evento como receptor entre grandes, valió la pena. 

                         


Es verdad que él y sus compañeros regresaron con las manos vacías y no pudieron ni quedar entre los primeros cuatro equipos que les diera el pase al Mundial de la categoría, pero el evento le dejó marcas en el aprendizaje.

Ello, a pesar de estar la mayor parte del tiempo en el banco por la titularidad bien ganada de Ariel Martínez, como él mismo reconoce.

“El resultado para el equipo fue algo duro porque íbamos con el objetivo de clasificar entre los cuatro, pero no se pudo aunque llevamos un buen equipo, con mucha calidad, pero el béisbol en el área es muy fuerte, los peloteros casi todos están insertados en doble y triple A, integran sucursales de Grandes Ligas. Realmente el bateo, sobre todo, no respondió, pero imagínate que nos lanzó uno de República Dominicana que tira 98 millas, el de Venezuela que nos ganó estaba a 95 y cuando lanzaban sobre las 87 millas lo hacían con mucho control y con recursos.

“Me impresionaron casi todos los equipos, Venezuela sobre todo, que de los 22 o 25 atletas del equipo, tiene quince ya firmados, se vio un elenco muy fuerte, que disfrutaba mucho la pelota, creo que eso nos faltó un poco a nosotros, quizás porque estábamos presionados con ganar, cuando en realidad el objetivo era clasificar”. 



Para Yunior no se logró el necesario team work. “Faltó compenetración entre nosotros, algunos de los equipos se pasaron hasta tres meses entrenando, por lo menos fue lo que me comentaron varios jugadores de Puerto Rico; sin embargo, nosotros como equipo trabajamos muy poco”.

¿Qué fue para ti lo positivo?

“Es un objetivo de todo atleta llegar al Cuba y, aunque no fui regular, pude compartir con otros atletas, pude ver otro nivel de pelota, y específicamente el de la receptoría lo vi muy alto, había mucha compenetración del receptor con el pitcher, no se le iba nada para atrás y casi ni le robaban las bases”.

Y hay más. Desde el momento mismo en que fue llamado a las filas de la preselección para Yunior todo fue ganancia. Tener la oportunidad de estar bajo el mando de Ariel Pestano, uno de los mejores receptores cubanos de todos los tiempos, es un privilegio al que le logró extraer partido, más allá de la competencia.

“El entrenamiento en general fue muy fuerte. Tuve la oportunidad de conocer más de cerca a Pestano, a Yadiel Molina, y todos dieron su ayuda. Trabajé mucho con Pestano; habló conmigo sobre los ejercicios de coordinación, la mecánica de tirar a las bases, la concentración, la relajación, elementos que pienso me van a servir de mucho para ahora que vamos a comenzar a entrenar para la Serie Nacional”. 



Para él los problemas del Cuba comienzan desde antes, desde un torneo doméstico de la categoría al que le faltan ingredientes.

“La calidad está y eso lo reconocían muchos peloteros y directivos de la Confederación, uno se compara con otros equipos y dice: ‘Coño, yo soy igual a él o mejor’, pero los bateadores decíamos que en Cuba rara vez vemos un pitcheo por encima de 90 millas, hay que seguir insertándose en ligas foráneas, ver ese pitcheo, conocer otras experiencias, diferentes juegos de béisbol.

“Creo que faltan implementos, la calidad de los bates y las pelotas ahí la vimos muy superior. También le daría más juego a la Sub-23 aquí, más información sobre esa categoría a nivel mundial, nosotros somos los peloteros de este ciclo de las Olimpiadas y los Centroamericanos”.




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