Equipo Cuba Sub 23 derrotado por paliza de manera inobjetable

El plantel nacional no mostró ni actitud ni sangre fría para afrontar una situación límite, en la que no se podían cometer equivocaciones
El plantel nacional no mostró ni actitud ni sangre fría para afrontar una situación límite, en la que no se podían cometer equivocaciones

Por Aliet Arzola Lima

De la peor manera posible, con una derrota inobjetable por paliza, Cuba vio enterradas todas sus opciones de clasificación al Mundial de béisbol, categoría Sub-23, para el cual la selección de Venezuela ya aseguró su boleto en el Panamericano de Panamá, mientras otros tres cupos permanecen en blanco y sus ganadores se definirán este viernes.

                         


Los dirigidos por Ariel Pestano sucumbieron 10-7 ante República Dominicana, a la postre el único equipo que ha podido arrollar al pitcheo antillano, impecable en sus salidas previas, en las que no sacaron dividendos positivos dada la pobre ofensiva. Sin embargo, contra los quisqueyanos se invirtieron las fórmulas.

Esta vez ni Yosimar Cousín, ni Yariel Rodríguez ni ninguno de los relevistas caribeños pudieron controlar a la tanda dominicana, que arrancó lenta, pero luego del primer tercio molió en grande y desarmó por completo a los cubanos, quienes reaccionaron con el madero en las postrimerías, ya demasiado tarde.

En sentido general, el plantel nacional no mostró ni actitud ni sangre fría para afrontar una situación límite, en la que no se podían cometer equivocaciones. Particularmente, no señalaría en lo más mínimo al cuerpo de lanzadores, que solo desfalleció después de varios días con un rendimiento a la altura de las circunstancias, obligado a tirar para cero inning por inning, algo muy complicado en cualquier escalón del béisbol moderno.

En cambio, desde el punto de vista ofensivo, no existieron lagunas, sino océanos. Los índices de producción quedaron por el suelo, faltó concentración para dar un elevado cuando era necesario, para conectar por detrás del corredor o para exprimir a los lanzadores contrarios, quienes se dieron banquete ante la desesperación y dificultades de los cubanos a la hora de pegarle a envíos bajos o discriminar los rompientes en zona mala. Tampoco se corrieron bien las bases y el primer jonrón tardó siete choques en aparecer. 



Sería muy oportunista decir ahora que no se clasifica al Mundial por dejar fuera a Leonel Segura, Yoelkis Guibert u otros chicos que rindieron lo suficiente para enfundarse el traje de las cuatro letras, pero no podemos obviar que en la confección del plantel faltó, quizás, más profundidad en los análisis. Por solo poner un ejemplo, nuevamente llevamos tres receptores, uno de ellos utilizado únicamente para calentar en el bullpen, y ese puesto pudo ser ocupado por un bateador dinámico, de tacto, que pusiera la bola en juego y despertara los ánimos del conjunto.

No vamos a eximir de responsabilidades a nadie, porque todos tenemos una pizca de culpa en este (nuevo) capítulo amargo de nuestro deporte nacional; desde la prensa, en ocasiones demasiado condescendiente y triunfalista, los peloteros, sin garra ni combatividad salvo contadas excepciones, o los entrenadores y el propio Ariel Pestano, un estelar en los diamantes pero sin experiencia ni resultados en cuestiones de dirección al más alto nivel, detalle que incidió en más de una decisión equivocada.

También la Federación Cubana y la Comisión Nacional deben ser señaladas en pleno, porque sus ideas parecen detenidas en el tiempo, en una inercia permanente de la cual se urge salir, buscando nuevos métodos y modernizando planes que conduzcan al real crecimiento de los jugadores. Sí, porque estos males no aparecieron de la noche a la mañana, son dificultades comunes en los clásicos cubanos, en el día a día, dificultades que llevamos mucho tiempo enumerando sin que las acciones realizadas en nuestro territorio causen el impacto necesario para erradicarlas. 



Cierto es que nuestro país ha perdido cientos de peloteros que han decidido continuar su carrera en otros lares, pero eso no puede servir de justificante. Muchos de los que han salido rumbo a Estados Unidos, Dominicana, Venezuela, Japón o cualquier otra liga han triunfado de inmediato gracias a su talento y a todo lo aprendido en Cuba, pero otros han irrumpido en los distintos niveles del béisbol profesional y han crecido gracias a nuevos consejos, borrando paulatinamente todas las deficiencias.

En Cuba, llevamos varios años sin resultados, sin consistencia y, en ocasiones, con la martirizante sensación de que no existe una proyección clara del rumbo que debemos tomar. Ante ese innegable retroceso, se necesitan ideas serias, frescas y revolucionarias, de lo contrario, el terreno nos seguirá cobrando cada minuto perdido.

Tras la eliminación de Cuba y la clasificación al Mundial de los venezolanos, punteros de la Super Ronda con cuatro victorias sin derrotas, quedan tres plazas en disputa y un cuarteto aspirando. Puerto Rico, República Dominicana, Panamá y México exhiben balance de dos triunfos y dos descalabros, por lo que su suerte se definirá este viernes en la fecha del adiós, con los choques entre aztecas y cubanos, boricuas y quisqueyanos, e itsmeños contra los morochos.


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