El futuro de Rigondeaux se oscurece, si es que existe


Rigondeaux tiene una mano rota, pero quizá no sea lo único; su carrera también podría estar destrozada tras el fracaso del sábado en Nueva York frente a Vasyl Lomachenko
Rigondeaux tiene una mano rota, pero quizá no sea lo único; su carrera también podría estar destrozada tras el fracaso del sábado en Nueva York frente a Vasyl Lomachenko


Por Jorge Ebro

Estás enojado con Guillermo Rigondeaux y lo entiendo. Te sientes decepcionado. Saliste a mostrar tus colores nacionales y te fuiste a la cama con un dolor tremendo, ese que produce la derrota. Y qué derrota. De esas que no se olvidan pronto. Que tal vez no se olvidan nunca.

                         


Rigondeaux tiene una mano rota, pero quizá no sea lo único. Su carrera también podría estar destrozada. Si antes se mostraba renqueante e intermitente, ahora será muy difícil que rehaga el rompecabezas con las piezas desperdigadas tras el fracaso del sábado en Nueva York frente a Vasyl Lomachenko.

Le has llamado cobarde, le has proclamado una vergüenza, casi le consideras un traidor, cuando el único perjudicado por todo esto es el propio boxeador. ¿No quiero pensar en tú reacción si esta pelea hubiera sido de Pago Por Ver? Pero piensa en esto: tu vida seguirá mejor o peor en lo adelante, sin grandes sobresaltos espero. Sinceramente, no creo que la de Rigondeaux vuelva a ser la misma luego de este fiasco.

Dos escenarios se abren delante de Rigondeaux y en ninguno de ellos confío. En el peor, la Asociación Mundial (AMB) cumple su mandato y le retira el título de campeón mundial en las 122 libras; en el mejor se lo mantiene. La realidad es que en ambos el futuro se antoja oscuro, en tinieblas. 



Lo que es una vergüenza, antes de irnos al cuello del doble campeón olímpico por su actuación en el Madison Square Garden, es que Rigondeaux haya celebrado solo cuatro peleas en tres años, que llegara al choque más importante de su carrera con apenas tres rounds en dos temporadas. Su carrera pasará a la historia más por lo que dejó de hacer que por lo que hizo.

¿James Dickens? Por favor. Lo que han hecho con la carrera de Rigondeaux es un crimen, con culpas para todos, los grandes y los chicos, los de Miami y los de fuera, incluyendo en parte al propio guerrero. Los conocedores y los improvisados. No se merecía esto, su talento era y es para mucho más.

Si Rigondeaux aceptó las condiciones leoninas de peso se debió más a la imposibilidad de pelear en las 122 libras que por la búsqueda histórica de la gloria. No es primera vez que pasa. Ahí están los ejemplos de Kell Brook-Gennady Golovkin y Amir Khan-Canelo Alvarez. Sucede que en esos dos casos los más chicos perdieron por nocaut y no se quedaron sentados en la banqueta.

Rigondeaux dice que volverá a las 122 libras, a pelear contra los mejores del mundo. Si todo fuera tan fácil como eso, pero qué se puede esperar del futuro si sus dos promotoras, Caribe y Roc Nation, se enfrascaron en una batalla legal dos días antes del combate más importante de su representado. 



Top Rank, feliz por el triunfo de Lomachenko y la caída del verdugo de Nonito Donaire, mira al cubano como un desecho tóxico. Roc Nation es una empresa fantasma en el boxeo, Main Events no tiene esa fuerza intimidatoria. ¿Golden Boy? Quizá, al menos está ayudando a Yuriorkis Gamboa.

Si con un título, ese importante herramienta promocional, a Rigo le costaba Dios y ayuda subir al ring, imagínense que sucedería si la AMB -injustamente- le despoja de su cinturón, lo único que le quedaba de valor. Pelear, puede. Pero dónde, contra quién y por cuál bolsa, esas son las preguntas relevantes.

Cuando pasen los días te darás cuenta que quizá fuiste duro en la valoración, que la ofensa no conduce a nada y un boxeador tiene derecho a lesionarse, incluso en la noche en que se lo juega todo. Piensa, en tu furor, en lo que le espera a Rigondeaux en lo adelante. Entonces le tomarás lástima.



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