De alguna manera Remigio Leal sigue pitcheando a los 54 años

A sus 54 años, Remigio "El gorrión" Leal se mantiene lanzando a 85 mph y más, escribiendo a golpe de sudor una historia de éxitos y de sacrificios
A sus 54 años, Remigio "El gorrión" Leal se mantiene lanzando a 85 mph y más, escribiendo a golpe de sudor una historia de éxitos y de sacrificios

Por Boris Luis Cabrera

Cuando tenía 35 años, Remigio Leal fue apaleado en un partido. Al día siguiente regresó a casa, besó en la frente a su vieja y se sorprendió al ver a su padre sentado en un rincón al fondo, callado y cabizbajo, ausente de su puesto de trabajo.



¨El Quimbo¨, como todos lo llamaban, se quedó en casa por vergüenza: quería evitar los comentarios de la gente en la calle, las miradas de compasión de los amigos y la burla de los envidiosos. ¨Tienes que retirarte ya¨ le dijo a su hijo con el pecho apretado y una lagrima asomándose en sus ojos.

Hoy lo mira desde el cielo, asombrado y orgulloso como todos los cubanos que aman el béisbol, han pasado casi 20 años desde ese día y su hijo ¨El gorrión¨, como todos lo conocen, continúa lanzando pelotas desde el montículo, escribiendo con sudor una historia de éxitos y de sacrificios: la historia del jugador más longevo en activo nacido en esta tierra, actuando en cuatro décadas diferentes.

De visita en Cuba, este excepcional pelotero hizo un espacio en su apretada agenda y accedió a conversar con Play Off Magazine. 



¿Cómo es posible tener 54 años y lanzar en una liga profesional? ¿Es baja la calidad allí o eres tú la excepción de la regla?

Quizás sea muy difícil que los aficionados entiendan esto, pero siempre he mantenido mis condiciones físicas al máximo, he entrenado todo el tiempo y me he empeñado. Mis resultados tienen como base el entrenamiento.

Es muy difícil jugar con 54 años en la liga Italiana, donde actualmente estoy, es la verdad. Se trata de una liga de serie A, la que viene después de la liga superior, y si estoy allí jugando aún no es porque el nivel sea bajo, sino porque he mantenido una disciplina diaria en el entrenamiento toda mi vida…

Pero conozco muchos peloteros que entrenan muchísimo también, que son muy disciplinados con su entrenamiento y no conozco a ninguno que haya llegado con 54 años a lanzar en una liga profesional.

Para mí es complicado entenderlo también, pero sí te puedo decir que desde pequeño siempre me gustó correr, el atletismo fue el primer deporte que practiqué, y ahí fui creando una base, porque en el caso de nosotros los lanzadores, la fuerza del brazo depende de la fuerza que tengas en las piernas, otra cosa fundamental es el estiramiento, me levanto todos los días por la mañana y estiro mis músculos por espacio de 15 minutos antes de empezar a trabajar y además, he tenido la gran suerte que jamás me he lesionado, nunca. Eso me ha dado también la posibilidad de entrenar al porciento que he querido para poder rendir en cualquier lugar donde he estado en mi carrera deportiva.



¿A qué velocidad lanzas ahora mismo?

Aunque hay por ahí algunos incrédulos, mantengo la velocidad en 85 millas por hora, con algunos lanzamientos por encima.

¿Qué tienes que decirle a los directivos cubanos que te retiraron ¨a la fuerza¨ hace más de 20 años porque estabas ¨viejo¨?

Te puedo decir que tomaron una decisión equivocada, ¨viejos son los caminos y echan polvo¨. Nunca pregunté el porqué de aquello, ni te puedo confirmar quien fue la persona que ordenó eso, pero si te puedo decir que fue una mala decisión. Hicieron un retiro masivo y quitaron la liga de desarrollo, obligando a las jóvenes figuras a dar un salto muy grande para llegar a la Serie Nacional, apresurando completamente el desarrollo de esos muchachos. De ahí que, después, todos esos muchachos que emigran, la mayoría no llegan a nada.

Primero hay que hacerse profesional en Cuba y después cada cual que tome la decisión que quiera, lograr ese sueño es muy difícil.

Cuando me retiraron tenía 31 años, me fui a jugar a Japón y a Nicaragua y regresé a Cuba con 35 años. Nunca me sentí herido por eso, tuve la posibilidad de jugar un béisbol diferente en otros países y tuve mis resultados también. Pero después cerraron todos esos contratos y así nos cerraron otra puerta más, muchos jugadores que podían haber seguido jugando después de retirados, porque calidad tenían de sobra, terminaron su carrera. 



Yo tuve la oportunidad de regresar gracias a Alfonso Urquiola, que después de todo esto, me llamó para jugar por mi Pinar del Río, hice mi papel, ahí están los números y le estaré eternamente agradecido.

¿Qué sintió Remigio Leal después de retirado del beisbol nacional cuando le ganó en Japón un partido al fuerte equipo cubano que se preparaba para las olimpiadas de Atlanta 1996 en su paso por ese país? ¿Venganza, tristeza o satisfacción?

La tristeza siempre está ahí, saber que estás en plenitud de forma y que te obliguen a retirarte, es como si te tiraran una puerta en la cara. Allí realizamos un partido contra ellos y yo lo gané viniendo de relevo. A raíz de eso se empezó a comentar si verdaderamente nosotros merecíamos ese retiro, conmigo estaban Víctor Mesa, Lourdes Gourriel, Jorge Luis Valdés, Gerardo Miranda y otros más.

Ganarle al equipo Cuba en aquel momento no lo sentí como una venganza, la clave está en la equivocación que tuvieron con nosotros, se nos dio la oportunidad de demostrar eso en el mismo terreno de juego, y se hizo justicia. Eso fue lo que sentí, el placer de la justicia.



¿Por qué no hiciste el equipo de la selección española para el Clásico Mundial después de haber ayudado mucho en la clasificación para ese evento?

En España jugué 11 años con la selección nacional y participé en cuatro campeonatos europeos. Nunca le hice esa pregunta a nadie, ni a los directivos allí porque aquello fue una decisión que ellos tomaron y no tenía vuelta atrás, pero haber jugado tanto tiempo allí, aportando mi granito de arena y que por ser cubano o no haber jugado en ligas profesionales en otro lugar no me llamaran, es simplemente una falta de respeto a mi persona.

Ahora me preguntaste y te lo digo, ahora quiero desahogarme. No fui al clásico mundial porque la Federación Española no tuvo los cojones de decir: a este lo llevo porque ha hecho más que muchos que tenemos aquí. Al final fueron muchos con raíces españolas, que no eran españoles natos. Yo los felicito por esa experiencia, la culpa no es de ellos ni de los directivos, solo que no pudieron defender mi caso ante instancias superiores. Yo lo sentí mucho, pero mira, aún estoy aquí jugando béisbol, la vida te da y te quita.

¿Sigues el béisbol cubano? ¿Qué cosas tendrán que cambiar aquí para que regresemos otra vez a planos estelares?

Este año he podido ver algunos partidos porque se está jugando por las tardes. La diferencia de horarios con Europa no me permite ver los partidos nocturnos. 



Desde la distancia veo que hay mucha falta de motivación en el béisbol cubano. No quiero criticar a los jugadores, lo fundamental es ir al fondo de lo que está pasando, preguntarse dónde están los problemas de los atletas, en qué condiciones mentales están para ir al juego de pelota. Pienso que los mayores problemas de los peloteros son psicológicos.

Últimamente estamos encontrando equipos por ahí a los cuales les ganábamos fácil y ahora no podemos con ellos, o pasamos mucho trabajo para ganarles.

Por otra parte, la cantidad de entrenadores que Cuba tiene regados por el mundo entero, con tremenda capacidad, que pudieran dirigir aquí, entrenar aquí, tienen que regresar. Hay muchas maneras de alimentar al béisbol cubano, salir al mundo, mirar, aprender de otros. De la misma manera que fuimos los pioneros en dar conocimientos a otros países, ahora tenemos que aprender y desarrollar la tecnología también y prestarle mucha atención a la alimentación de los atletas que es fundamental.



Remigio, uno de los métodos más efectivos de desarrollo es la observación, ¿crees que transmitir los juegos de las Grandes Ligas en Cuba ayudará a aumentar la calidad de nuestros peloteros?

No podemos estar en contra de la realidad, ese es el béisbol más grande que hay, donde está la mayor calidad concentrada. En Europa cuando yo empecé a ver los juegos de Grandes Ligas aprendí mucho. Pero, por otra parte, es necesario que transmitan y que se sigan a los peloteros cubanos, la gente aquí quiere ver a los suyos, a sus ídolos, ninguno de ellos ignora a su tierra, eso lo llevan en su sangre y en su corazón.

En mi época nos hicieron creer que los que se quedaban eran los buenos y los malos eran los que se iban. Ahora el que está aquí, el que nunca se ha ido, es el que está sufriendo y hay que darle atención, sin atención no hay resultados, aquí hay muchas necesidades. El béisbol tiene que cambiar en muchos aspectos, acabar de abrir nuestro béisbol al mundo.

¿Qué opinión tienes de Higinio Vélez como federativo del béisbol en Cuba?

El que está al frente del béisbol es el responsable de los problemas del béisbol. Aquí se ha estancado el desarrollo. ¿Por qué el béisbol en Cuba no funciona como antes?, creo que se está haciendo un mal trabajo. ¿Qué se ha hecho para evitar que se vayan nuestros atletas? ¿Qué se ha hecho por la motivación?, la verdad que mi criterio personal, es que su trabajo ha sido malísimo. Si tengo que darle una puntuación en base a diez, le doy cinco, lo suspendo, y no es nada personal, solo hablo de su trabajo como federativo. 



Si lanzas durante tres años más, igualas al mítico Orestes Miñoso, quien jugó en 5 décadas diferentes, ¿crees que podrás hacerlo?

Si la salud, mi brazo —que es lo que más cuido en la vida— y mi mente me lo permite, por supuesto que lo hago, este año que viene tengo ofertas en España y quizás me vaya a jugar allí.

Estas jugando en el mismo equipo de Yosvany Peraza allá en la Liga Italiana, los aficionados quisieran saber de él, cómo le va por allá, hay muchos comentarios sobre los problemas que tuvo en Cuba, ¿qué me puedes decir sobre eso?

Tengo el orgullo de estar jugando con Peraza en el mismo equipo, te repito que esa liga serie A donde jugamos, tiene calidad. Este año su promedio fue por encima de .400 y terminó de líder en jonrones con 13.

Te digo con honestidad que aún no hemos hablado de lo que pasó con él en Cuba, me imagino que es triste para él hablar de eso, pero pienso que si está allí hace dos años, es porque no hubo motivos ni pudieron probarle nada. Equivocarse es de humanos y rectificar es de sabios, de la misma manera que las autoridades se encargaron de decirle al pueblo lo que supuestamente estaba haciendo, tienen que ser capaces de reconocer que cometieron un error con él, no decirlo es una falta de respeto hacia su persona. 



¿Cómo te has sentido en estos días en Cuba? ¿Te recuerdan los aficionados?

Aquí me he sentido muy bien, la gente se acuerda de mí, todos me preguntan si aún estoy lanzando y eso es una gran satisfacción para mí. En Pinar del Rio soy muy querido y tengo allí a muchos amigos, sobre todo a uno que no es mi hermano de sangre, pero si es mi hermano de corazón: Orestes Gonzales, el bombero.

Fui a ver un partido el otro día al ¨Capitán San Luis¨ y quise pasar desapercibido en las gradas, pero fue imposible.

La memoria popular es increíble, aquí la política siempre ha sido de cero información sobre los peloteros cubanos que abandonan el país y juegan en otras ligas, sin embargo, el pueblo no olvida…

Eso es algo que aquí tiene que cambiar, la memoria del pueblo es imposible borrar, la historia está ahí. ¿Por qué razón vas a borrar a esos que se fueron y nos hicieron sentir momentos tan felices en la vida? Eso es imposible, no se puede. 



Sabes que por tu longevidad, tu nombre quedara grabado en la historia del béisbol cubano, en el salón de la fama interno de cada aficionado. ¿Qué quisieras decir a todos ellos que te quieren y te admiran antes de regresar a Italia?

Te digo con sinceridad que esa es la pregunta más difícil que me has hecho. Quisiera decir tantas cosas, hablar de tanta gente, de tanta historia, que se me hace un nudo en la garganta…

Yo quiero darle las gracias a mi familia, por hacerme sentir tan bien, siempre pendiente de mí… Quisiera que mi padre pudiera ahora mismo darme una palmada en el hombro, y no lo tengo conmigo.

Quisiera darle las gracias a toda la afición, a mi gente de Pinar del Río y a toda la gente que tiene que ver con el mundo del béisbol por el cariño que siempre me ha dado y por su apoyo incondicional.


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