Gamboa triunfó, con controversia, conteo y punto quitado, pero triunfó

Gamboa aceptó la pelea con solo tres semanas de anticipación, cambió de entrenador, recibió un conteo y fue penalizado por un punto
Gamboa aceptó la pelea con solo tres semanas de anticipación, cambió de entrenador, recibió un conteo y fue penalizado por un punto
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Por Jorge Ebro / jebro@elnuevoherald.com

Tiempo, precioso tiempo. Eso es lo que ha conquistado Yuriorkis Gamboa (28-2, 17 KO) más allá de su controversial victoria de sábado por la noche sobre Jason Sosa. Cuando parecía que el abismo se abría delante de sus ojos, el Ciclón de Guantánamo encontró la voluntad para seguir lanzando ráfagas en su carrera.


Todo pudo haber ido mal para Gamboa. Aceptó la pelea con solo tres semanas de anticipación, cambió de entrenador -y de esto se debe hablar bastante-, recibió un conteo y fue penalizado por un punto, mientras los números de compubox indicaban que Sosa (20-3-4, 15 KO) había conectado con mayor efectividad.

Y sin embargo, Gamboa se llevó una decisión mayoritaria que si por un lado resulta cuestionada por algunos, y por otro es la prueba de que sigue vivo el espíritu guerrero del que fuera varias veces campeón mundial. Quizá no todo esté perdido.


Gamboa mostró determinación, el deseo de forzar las acciones y de agredir, algo que no siempre se puso de manifiesto en sus últimas actuaciones, especialmente en la derrota de Robinson Castellanos, el hombre que originalmente estaba en línea para medirse a Sosa.



Cuando el titular olímpico de Atenas 2004 decidió asistir a esta velada de HBO, muy pocos le daban crédito ante Sosa. Después de todo, ¿quién era Castellanos comparado con el púgil de Nueva York? Pero varios elementos se confabularon para este triunfo de Gamboa.

La llegada de Pedro Roque a su esquina no puede pasarse por alto. Con un optimismo energizante, el entrenador se dio a la tarea de dotar a Gamboa de una guía que se echaba en falta durante otras peleas. El técnico es una voz autorizada, que ha paseado su autoridad en varios continentes y conoce bien a su pupilo de los tiempos juveniles.

Si Gamboa continúa bajo la atenta mirada de Roque, si vuelve a dedicarse de lleno a los entrenamientos y no se pierde en empresas ajenas al deporte, quién sabe hasta dónde pudiera llegar en este nuevo tramo de su trayectoria profesional.



Por otra parte, Sosa puede haber quedado con alguna secuela de aplastante derrota por nocaut contra Vasyl Lomachenko. Le faltó instinto criminal para aprovechar los evidentes problemas de balance de su oponente, aunque una parte de la afición considere que hizo lo necesario para llevarse el triunfo.

Lo peor que puede hacer Gamboa es sentarse a contemplar el éxito como una declaración rotunda de principios. Todavía debe trabajar mucho para evitar fatigas y falsas ilusiones. 

Este es un paso en la dirección correcta, pero solo eso: un paso, que no viene exento de una mirada crítica.




Mientras HBO y la mayoría de los medios le otorgaban sus boletas a Sosa, un juez ofreció un empate de 94-94 y los otros dos entregaron sumas de 95-93 y 96-92, sellando la decisión mayoritaria para Gamboa, a quien se le presenta una ventana de oportunidad justo cuando más cerca se encontraba de la oscuridad.

Está en sus manos aprovecharla. Más allá de lo que piensen críticos y aficionados, la decisión está ahí, y con ella el pasaporte hacia otras peleas, otros momentos y otros rivales. Sí algo hay que premiar en Gamboa es su persistencia, a pesar de errores propios y ajenos. Aparece entonces una página en blanco. Depende de él escribir mejores capítulos, ahora que se ha ganado más tiempo para sí mismo.


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