Nueva marca del Yuli Gurriel lo pone en la cima de los cubanos en Playoffs

El cubano Yulieski Gurriel nunca ha dejado de ser una estrella
El cubano Yulieski Gurriel nunca ha dejado de ser una estrella
Por Juan Páez / @jmanupz

Yulieski Gurriel nunca ha dejado de ser una estrella. En la Serie Nacional de Cuba, en la que debutó a los 17 años, nunca tuvo una mala temporada; al contrario, en su mayoría fueron sobresalientes. Allí, entre los Gallos de Sancti Spiritus e Industriales de La Habana, se convirtió en una de las piezas más apetecibles del béisbol cubano, en uno de los más grandes héroes de la pelota en la isla.


En 2014 probó suerte en Japón con el Yokohama Bay Stars y también despuntó en su único año en la pelota nipona. .305 de average, 22 dobles, 11 jonrones y 30 empujadas en 62 juegos fueron sus credenciales en la Tierra del Sol Naciente. En 2016, finalmente, los Astros de Houston le extendieron un contrato de cinco campañas y 47.5 millones de dólares.

A sus 32 años, con apenas 36 compromisos en 2016, dio vestigios de lo que podía hacer a tiempo completo. La mesa quedó servida para 2017, un año que se presentaba inmenso en el horizonte del nacido en Sancti Spiritus y así fue. Ni el mismo Gurriel, según sus palabras, se imaginaba todo lo que le traería esta zafra.




En la ronda regular pegó 43 dobles, dio 18 vuelacercas, remolcó 75 carreras y anotó en 69 oportunidades. En total disparó 158 inatrapables y terminó con promedio de .299. Su temporada fue, sin dudas, la mejor para un novato latinoamericano en 2017, pero eran solo los tráilers de una muy buena película cuya etapa cumbre llegaría en la postemporada.

Para la historia

Después de la fase eliminatoria, ha habido puro éxito para el “Yuli”. Ante los Medias Rojas de Boston, durante la Serie Divisional de la Liga Americana, soltó nueve indiscutibles (doble y triple), aunque sin producidas. Posteriormente, en la Serie de Campeonato del joven circuito, soltó seis incogibles más (tres biangulares) y llevó a cuatro compañeros a la caja registradora.

Como adelantamos en este portal, el inicialista —con 15 hits en— llegó a la Serie Mundial necesitando solo un imparable más para igualar la máxima cantidad para un cubano en una sola postemporada, en poder de Bert Campaneris, quien registró 16 con los Atléticos de Oakland en 1973. Ya había desplazado a la leyenda antillana Tony Pérez y sus 14 buenos batazos en 1972 con los Rojos de Cincinnati.




La diferencia es que en aquella época no se jugaba la Serie Divisional. Para Campaneris, fueron siete hits en cinco juegos por el banderín de la liga frente a los Orioles de Baltimore y nueve más en otros siete careos en el Clásico del Otoño contra los Mets de Nueva York. En cuanto a Pérez, un año antes, ocurrió lo mismo: cuatro incogibles en cinco duelos de la Serie de Campeonato ante los Piratas de Pittsburgh y 10 en siete enfrentamientos con los Atléticos de, casualmente, Campaneris.


Fue solo cuestión de tiempo para Gurriel. Aunque se fue de 3-0 en el primer juego de la Serie Mundial contra los Dodgers de Los Ángeles, el slugger de los siderales respondió con un doble en cuatro viajes legales al plato el miércoles. Fue el imparable histórico que le permitió igualar a Dagoberto (o “Bert”).


Jugador / Hits / Año / Equipo

Bert Campaneris / 16 / 1973 / OAK

Yulieski Gurriel / 16 / 2017 / HOU

Tony Pérez / 14 / 1972 / CIN 


Lo mejor es que al inicialista, uno de los tres cubanos en esta instancia (junto con Yasiel Puig y Yasmani Grandal), le quedan tres choques más, como mínimo, para tratar de conectar la bola hacia terreno de nadie y así convertirse en el antillano con más indiscutibles en una postemporada, la cereza al pastel de la campaña de Gurriel, su primer año completo en las Mayores.


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