Manager de Sancti Spíritus: "Hay pitchers que no deberían estar ni en las Series Provinciales"

José Raúl Delgado hizo lo que pudo al frente de los Gallos pero no se puede sacar de donde no hay
José Raúl Delgado hizo lo que pudo al frente de los Gallos pero no se puede sacar de donde no hay
Foto: Reidel Gallo.
Por Elsa Ramos.

No lleva ahora las gafas oscuras que le ocultaron el dolor, la rabia, la vergüenza o sabe Dios qué sentimiento aquel domingo fatídico en que Villa Clara sepultó a sus Gallos. Tampoco tiene la mirada larga y distante que lo mantuvo recostado al dugout, casi sin fuerzas, durante el rato más largo de su vida.


Le queda, eso sí, la misma apretazón en el pecho y las lágrimas que asoman lejos: “Cada vez que me acuerdo…”, dice José Raúl Delgado Diez y repasa decisiones, jugadas, instantes. Recobra la respiración y sale del juego fatal: su equipo quedó en los límites de acceso a la zona de comodines de la Serie Nacional de Béisbol número 57.

También salió del sótano de los dos últimos años, ganó más de lo que perdió (23 y 22) y subió seis lugares. La afición, sabia y conforme, lo distingue. Las máximas autoridades del territorio le extienden un abrazo. Escambray, en la propia cuerda, le abre sus páginas.

“El desempeño fue bastante bueno porque borramos la imagen que tenía el equipo de Sancti Spíritus, no solo de las últimas series, creo que desde que jugábamos nosotros no se hacía de esa manera. Pasó lo que nos pasó, pero hay que ser ciego para no reconocer. El trabajo de los muchachos hay que destacarlo.

“Arrancamos con cuatro derrotas y nos fuimos recuperando. Hay que analizar que en cuatro días jugamos siete partidos y obligados, pues no teníamos nada pendiente; por tanto, el staff se desorganizó de tal manera que a Humberto Delgado, uno de los lanzadores previstos contra Villa Clara, le cayó conjuntivitis, al igual que a Socarrás, que no pudimos usarlo como queríamos al final.



No te comprometiste con clasificar, pero lo tuviste en las manos.

Es verdad, pero si no se cambiaba la imagen no podía hablar de eso, es de loco decir: Voy a clasificar, para después caer en lo que hemos caído todos los años; sí dije que quería que el equipo saliera a jugar pelota y eso creo que lo logramos.

¿Villa Clara les robó la iniciativa?

No, hicimos cosas mal. En el primer juego se dio un robo de tercera, hablamos con Yunior para que se preparara porque a los receptores nuestros casi les roban avisado, son hábitos malos que a la postre cuestan; tiró sentado, la bola llegó de short bound y el tercera no pudo retenerla, además de otras cosas que fueron pasando.

Como sacrificar a Mendoza con dos hombres en base sin outs, donde perdiste a los dos mejores bateadores de la serie cuando te pasaron a Cepeda.

Cuando salen mal las cosas, solo ven que José Raúl se equivocó. No fue la primera vez que Mendoza tocó, pero Barroso, que es un hombre que nunca batea para doble play, en ese juego lo hizo dos veces; el objetivo era hacer una carrera para salir delante, podría perder a Cepeda, pero si Mendoza bateaba para doble play ahora se hablaría de otra manera. Mira, cuando yo jugaba estábamos Lourdes, Méndez y yo, éramos jonroneros y también tocábamos. En la última subserie cambié a Eriel para sexto porque bateaba para doble play y en el primer juego bateó hit y luego, jonrón.



¿No te pesó la decisión sobre Mendoza? ¿Fue tuya o del colectivo?

No. Me puedo equivocar porque quien crea que no se va a equivocar en esto está perdido, a veces hago cosas así a lo loco, salgan bien o mal, pero regularmente hablo con los que están al lado mío.

Salgamos del juego. ¿Cómo impregnar entrega en un equipo al que se le acusó de falta de esa cualidad?

Sostengo que este es el equipo más disciplinado de Cuba, jugué con algunos de ellos y tengo las mejores relaciones, no hay que ser chacal, cuando tenía que decirle algo a alguien se lo decía, pero no hubo ningún problema; incluso, los veteranos eran los que más pujaban y cuando los viejos están bien los demás siguen el camino.

¿Conforme con el juego que les diste a los jóvenes?

En el equipo todo el mundo tiene que jugar porque no sabes qué situación se te va a presentar y vas a tener que usar a uno de esos jugadores, esa parte la cumplimos. El tercera base tuvo problemas, como todo el que empieza en una posición, pero en los finales lo hizo como el mejor que hay en Cuba, estuvo en el Sub-23, en los entrenamientos de ambos equipos y llega el cansancio, Geysel se nos lesionó. A Daviel lo cambiamos y terminó bien.



¿Qué hicieron para batear sobre 300 durante casi toda la Serie?

Es raro y difícil no solo para Sancti Spíritus, pero tuvimos una preparación muy buena, todos trabajamos en el bateo; no se hizo nada extraño, más o menos lo que hace todo el mundo.

Todo lo contrario del pitcheo… 

Es uno de los temas a analizar. Aldo Conrado no pudo lanzar, Vázquez se complicó; todo el mundo conoce el caso de Pedrito, que no empezó bien, luego mejoró, pero sus últimas dos salidas fueron contra el tiempo. Yamichel no estuvo bien y Humberto tiene que ir aprendiendo; por tanto, llegamos ahogados al final.

¿Por qué a veces se dejan los lanzadores más de lo que se debe?

No quiero herir a nadie, pero algunos no deben estar ni en series provinciales, y tienes que pensarlo antes de sacar a alguno. Mira, creo que Peña cumplió, pero no tenemos de dónde sacar, hay que buscarlos y no sé dónde va a ser porque venía observando a algunos juveniles, pero muchos han cogido camino.



Un lector me encomendó preguntarte: ¿cuál era el arma secreta?

(Sonríe) Ismel. Teníamos fe en que al final iba a estar, pero no quisimos apurarlo porque no está del todo bien, ¿vamos a desagraciarlo nosotros?

Dijiste también: El público va a venir solo, y vino.

Era uno de mis objetivos y cumplimos. Empezamos solos, pero terminamos con el estadio lleno, quizás no como cuando cogíamos segundo lugar, pero la gente vino.

¿Qué falta para ganar ese juego clave?

No sé… He estado en el colectivo de dirección en otras ocasiones, cuando teníamos un búnker, y tampoco lo logramos. A Ciego le pasaba lo mismo y, mira, ya probó y siguió ganando; creo que en algún momento nos toque ganar, el día que prueben nunca más van a perder.



¿El equipo salió derrotado al segundo partido contra Villa Clara?

Es difícil no dividir en un doble juego. Pedrito había lanzado en Artemisa y estaba fuera de rotación, la gente dice: “No lo quitaste”; pero, ¿a quién vas a poner? Si cuando lo hacía, no había llegado al dugout y la bola estaba en el aire; cuando el box se calienta de esa manera no se enfría ni aunque vengan Vinent o Changa.

¿Qué sentiste? ¿Dolor, vergüenza, tristeza, decepción?

Nunca hablé de clasificar, pero interiormente uno ve las cosas, cuando fue avanzando la serie no pensé que no podíamos, es triste ver que se te va de la manos, por lo que haya sido. En el último juego me puse las gafas, que nunca me las pongo, no sé si era el genio que tenía; no sé cómo no se me salieron las lágrimas cuando el secretario me vino a saludar. No me cabía en la cabeza…

¿En qué piensas ahora?

Ahora vengo diferente, a lo mejor el papel es peor y el trabajo no se ve, pero la mente viene de otra manera, faltaron cosas y hay que trabajar, que salga o no salga, es otra cosa. ¡Ah!, yo no soy mago y ya no juego pelota.


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