LIGA CAN-AM: El descrédito que sale a borbotones tras cada derrota

El equipo Cuba anda haciendo el ridículo al perder siete veces seguidas con equipitos canadienses de una liguita desconocida que se hace llamar Can-Am
El equipo Cuba anda haciendo el ridículo al perder siete veces seguidas con equipitos canadienses de una liguita desconocida que se hace llamar Can-Am
Por Boris Cabrera.

Para cualquier equipo de beisbol, seis derrotas seguidas son preocupantes, para un equipo nacional, es más preocupante aun, pero todavía más ridículo es perder siete veces seguidas con equipitos canadienses de una liguita desconocida que se hace llamar Can-Am.


No basta que estemos vendiendo a nuestros mejores atletas por cuatro kilos miserables, no basta lidiar con el poco descanso que tienen, ni con las ausencias que tendremos en nuestra serie nacional, tampoco es suficiente que los equipos provinciales ahora mismo estén privados de algunos entrenadores o directores, envueltos en esa contienda estéril, no importa tanto que se devalúen los prospectos, ahogados en dudosas calidades ni que desaprovechemos escenarios viables y provechosos. 

Ahora hay que aguantar callado la deshonra y la burla que lleva implícita la derrota consecutiva, el machacamiento con alevosía y el descrédito que sale a borbotones de cada partido adverso.

En las esquinas del país, importa bien poco, ya ni duele la cara hinchada y las llagas que no cierran, se habla de Cristiano Ronaldo, del Madrid o del discurso de Donald Trump. El beisbol cubano se ha convertido en una diana inmensa, donde cualquier desconocido pasa y le tira un golpe, una piedra y hasta una bomba en el rostro. 

El ranking mundial es un absurdo que nuestro país exhibe como un cartel de circo mientras engaña a multitudes desinformadas.


Siete derrotas seguidas y la bola pica entre dos y se extiende por la verde grama mientras bajo la cabeza y me escondo entre estas líneas.

El problema no es de talentos y calidades, no es de individualidades, ni de fuerza, ni de velocidad; el problema no está en el toque de bola, ni en el mitin antes del partido, ni está en los lanzadores ni en el bull pen, no está en la banca ni se quedó en la isla, el problema es de trabajo colectivo, de pensamiento, de complementar objetivos, de orgullos generalizados, de team work, de vergüenza global y de sistema social. 

No es posible que los análisis individuales arrojen abismales diferencias y el resultado sea aciago, fatal, nefasto. No es posible que tan fácil salgan a flote nuestros talones de Aquiles, nuestra parte oscura y nuestras debilidades. La liga Can-Am está haciendo méritos a costa nuestra, mientras nuestro sistema deportivo, tan social, tan abarcador, tan desinteresado y tan noble, va cayendo en una espiral descendiente e irreversible.

Saludos amigos.


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